jueves, 16 de noviembre de 2017

El ajedrez de Dios (Cuatro)



“Nos escogió antes de la fundación del mundo”.
(Efesios 1:4).

Como ya vimos, nadie ha venido a èste mundo sino por un propósito especìfico que cumplir.

La escritura lo muestra asì. “En una casa grande, no solamente hay vasos de honra sino tambièn de deshonra” (2ª Timoteo 2:20). ¿Què significado tiene esto? Pues la palabra misma nos lo explica, en una casa pueden haber dos recipientes idénticos (plástico, metal, vidrio, etc), y mientras que uno es usado para guardar comida el otro es utilizado para echar basura. ¿Quièn dispone cuàl de los dos sirve para uno u otro servicio? El dueño. Sin embargo, aunque parezca que uno, el de la basura, vale o sirve menos, aùn asì presta un servicio importante. Dios es el dueño del cielo, la tierra y todo lo que en ella habita (Salmo 24:1). Es èl, quien dispone de cada uno de nosotros y siendo recipientes idénticos, es èl quien dispone tambièn què le corresponde hacer a cada uno (Romanos 9:16). No depende de nosotros la “elección” (Juan 15:16), es por ello que nunca debemos jactarnos de nuestra posición ni abusar de ella.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  





No hay comentarios:

Publicar un comentario