“Nos escogió antes de la
fundación del mundo”.
(Efesios 1:4).
Como ya vimos, nadie ha
venido a èste mundo sino por un propósito especìfico que cumplir.
La escritura lo muestra asì.
“En una casa grande, no solamente hay vasos de honra sino tambièn de deshonra”
(2ª Timoteo 2:20). ¿Què significado tiene esto? Pues la palabra misma nos lo
explica, en una casa pueden haber dos recipientes idénticos (plástico, metal,
vidrio, etc), y mientras que uno es usado para guardar comida el otro es
utilizado para echar basura. ¿Quièn dispone cuàl de los dos sirve para uno u
otro servicio? El dueño. Sin embargo, aunque parezca que uno, el de la basura, vale
o sirve menos, aùn asì presta un servicio importante. Dios es el dueño del
cielo, la tierra y todo lo que en ella habita (Salmo 24:1). Es èl, quien dispone
de cada uno de nosotros y siendo recipientes idénticos, es èl quien dispone tambièn
què le corresponde hacer a cada uno (Romanos 9:16). No depende de nosotros la
“elección” (Juan 15:16), es por ello que nunca debemos jactarnos de nuestra
posición ni abusar de ella.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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