miércoles, 15 de noviembre de 2017

El ajedrez de Dios (Parte tres)



“Nos escogió antes de la fundación del mundo”.
(Efesios 1:4).

Las escrituras nos enseñan que todo y todos tenemos un propósito en èsta vida, nadie vino a ella por coincidencia, por casualidad o solamente para formar parte de una estadística (Jeremìas 29:11).

Asì, Pedro y su hermano Andrès; Juan y su hermano Jacobo, tenìan “predestinado” el privilegio (no trabajo) de ser evangelistas para el pueblo de Israel (Mateo 10:6). Judas, estaba “predestinado” a ser el traidor del Mesìas (Juan 17:12). Pablo de Tarso, estaba “predestinado” a ser el evangelista a los gentiles (Gàlatas 1:15-16). Y, como en otras ocasiones lo hemos explicado y probado, el Padre tiene tambièn “predestinados” a sus consentidos, entre cuyos està el apóstol Juan, quien no solamente tenía el privilegio de predicar su palabra sino tambièn el de recostarse en el pecho del Mesìas, por lo cuàl era conocido como Juan el amado (Juan 13:23). Tambièn fuè “predestinado” a recibir todos los detalles acerca de los tiempos del fin de la era humana como la conocemos hoy, detalles que le fueron revelados por el àngel del Señor, y que èl nos legara con bastantes detalle en el libro de Apocalipsis.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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