martes, 21 de noviembre de 2017

Nadie tenga en poco.

“Nadie tenga en poco tu juventud”
(1ª Timoteo 4:12).

“Juventud divino tesoro, ya te vas para no volver”, primera frase del famoso poema de Rubèn Darìo: “Juventud divino tesoro”. La fuerza, el privilegio de la juventud; la sabiduría, el privilegio de la vejez.

Hay ejemplos en la historia que nos muestran que la juventud se puede aprovechar al máximo. Alejandro Magno ha sido quizás el ejemplo clásico en lo material. A sus escasos años fue el gobernante de un vasto imperio (Griego) el cuàl dejó de gobernar a su muerte apenas a los 33 años. En lo espiritual, Cristo, quien tambièn rondaba la treintena de años cambiò la historia para siempre, dejándonos el legado de una revoluciòn espiritual que alcanza nuestros días. En ese sentido, la escritura nos incita a que no importando nuestra edad salgamos y “prediquemos” el evangelio. Nadie se puede considerar tan joven, si, teniendo un llamamiento y preparàndose constantemente quiere predicar el evangelio. Ahora bien, la escritura tambièn es muy clara en el sentido que, siendo “neófito” NO se debe “dirigir” la Iglesia, pues eso es otra situación. Y la negativa viene por el hecho que en el nèofito pueden entrar espíritus engañadores y doctrinas de demonios (1ª Timoteo 3:1).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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