“El lugar en donde estàs
parado es tierra santa”.
(Exodo 3:5).
Todos conocemos la historia
de Moisès, cuando asombrado vio còmo una zarza ardìa sin consumirse, y, al
acercarse, Dios le dijo: “Moisès, Moisès, quítate las sandalias, pues el lugar
en donde estàs parado es santo”.
Ese pasaje es una analogía
instructiva para todos nosotros, los que de una u otra forma predicamos el
evangelio. Pues Dios es santo, es limpio, es puro, y se supone que quienes le
representamos en la tierra debemos luchar por esa santidad. La perfección no la
hemos de alcanzar en èste mundo pues asi està escrito (1ª Corintios 15:52),
pero sì tenemos que tener claro, y bien claro por cierto, que muchos ojos,
muchos oìdos y muchos corazones están pendientes y dependen de nosotros. El mal
testimonio de cientos de líderes ha provocado que miles de personas se alejen
de las iglesias, lo cuàl no es bueno. Pero, lo que ha llegado a tintes
dramáticos es el hecho de que como líderes sigamos “predicando y practicando”
lo que se nos antoje, sòlo porque creemos que “Dios nos puso allì y punto”,
pues lo único que logramos es que la gente se aparte de Dios, y eso, es una falta
muy grave a sus ojos pues es como obviar que estamos parados en tierra santa (1ª
Corintios 11:19).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario