“Oprimido y afligido, mas no
abrió su boca”.
(Isaìas 53:7).
Muchos seres humanos desean
llamar la atención, a unos gusta màs que a otros pero el punto es que se hace.
Què intención tiene cada uno para hacerlo, eso, solamente Dios lo sabe.
Algunos lo hacen solamente
por diversión; otros por sentirse populares; pero hay quienes para sacar
provecho personal, prueba de ello es que le andan contando a TODOS sus penas y
angustias, pero especialmente a “quienes tienen el poder de sacarlos de ellas” (muy
distinto es cuando alguien se acerca a un necesitado y con amor y respeto
pregunta para ayudar de buena voluntad). Pero lo que sì es un hecho comprobado
es que quien camina por el mundo callando sus penas, termina mejor que quien
las divulga. Lo vemos en el ejemplo de la mujer de Sunèn y Eliseo. Ella jamàs
expresó que su hijo hubiera muerto, y Eliseo expresó que el niño estaba dormido
(2ª Reyes 4:21-37). Era muy fácil para una confundida y desesperada mujer
expresar sus penas a todos, sin embargo nos da el ejemplo de callar y mejor
pedirle a Dios la solución al problema. Asì, la gloria no será para ningún
hombre sino solamente para Dios.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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