lunes, 20 de noviembre de 2017

La fortaleza del silencio.



“Oprimido y afligido, mas no abrió su boca”.
(Isaìas 53:7).

Muchos seres humanos desean llamar la atención, a unos gusta màs que a otros pero el punto es que se hace. Què intención tiene cada uno para hacerlo, eso, solamente Dios lo sabe.

Algunos lo hacen solamente por diversión; otros por sentirse populares; pero hay quienes para sacar provecho personal, prueba de ello es que le andan contando a TODOS sus penas y angustias, pero especialmente a “quienes tienen el poder de sacarlos de ellas” (muy distinto es cuando alguien se acerca a un necesitado y con amor y respeto pregunta para ayudar de buena voluntad). Pero lo que sì es un hecho comprobado es que quien camina por el mundo callando sus penas, termina mejor que quien las divulga. Lo vemos en el ejemplo de la mujer de Sunèn y Eliseo. Ella jamàs expresó que su hijo hubiera muerto, y Eliseo expresó que el niño estaba dormido (2ª Reyes 4:21-37). Era muy fácil para una confundida y desesperada mujer expresar sus penas a todos, sin embargo nos da el ejemplo de callar y mejor pedirle a Dios la solución al problema. Asì, la gloria no será para ningún hombre sino solamente para Dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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