viernes, 17 de noviembre de 2017

El ajedrez de Dios (Conclusiòn)



“Nos escogió antes de la fundación del mundo”.
(Efesios 1:4).

Fuè Dios, como ya vimos, quien diseñò nuestro plan de vida; fuè èl quien nos armò un guiòn; fuè èl quien entretejió las caminatas de quienes nos rodean; y fuè èl quien determinò nuestros finales (Efesios 1:4). Es por ello que debemos estar siempre agradecidos y con contentamiento (Romanos 9:21).

Sì. Fuè Dios quien nos eligió para distintas tareas a cada uno. Como arquitecto de la creación tenía un Plan, y ese plan nos incluìa a cada uno de nosotros y a las personas que nos rodean. Y tanto nosotros como todas esas personas tenemos un propósito en èsta vida. Asì que, esa persona que nosotros no soportamos y que quizás hasta tratamos de borrarla de nuestra existencia (agenda de amigos, compañerismo, redes sociales, etc.) tenìan un propósito que ha de cumplirse. Según nosotros la quitamos de enfrente, pero algo es seguro, será sustituida por otra que quizás hasta nos resulte màs “impertinente” que la anterior, pues los propósitos de Dios siempre se cumplen (Isaias 55:8). Cada persona que nos rodea es un exàmen para alcanzar la meta (graduación) y debemos ganarlos TODOS, pues asì como no entramos a la Universidad quejándonos porque nos hacen exàmenes, pues sabemos que si no los ganamos simplemente no llegamos a la meta (graduamos), lo mismo nos pasa en la vida espiritual.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  


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