“Nos escogió antes de la
fundación del mundo”.
(Efesios 1:4).
Fuè Dios, como ya vimos,
quien diseñò nuestro plan de vida; fuè èl quien nos armò un guiòn; fuè èl quien
entretejió las caminatas de quienes nos rodean; y fuè èl quien determinò
nuestros finales (Efesios 1:4). Es por ello que debemos estar siempre agradecidos
y con contentamiento (Romanos 9:21).
Sì. Fuè Dios quien nos
eligió para distintas tareas a cada uno. Como arquitecto de la creación tenía un
Plan, y ese plan nos incluìa a cada uno de nosotros y a las personas que nos
rodean. Y tanto nosotros como todas esas personas tenemos un propósito en èsta
vida. Asì que, esa persona que nosotros no soportamos y que quizás hasta tratamos
de borrarla de nuestra existencia (agenda de amigos, compañerismo, redes
sociales, etc.) tenìan un propósito que ha de cumplirse. Según nosotros la
quitamos de enfrente, pero algo es seguro, será sustituida por otra que quizás
hasta nos resulte màs “impertinente” que la anterior, pues los propósitos de
Dios siempre se cumplen (Isaias 55:8). Cada persona que nos rodea es un exàmen
para alcanzar la meta (graduación) y debemos ganarlos TODOS, pues asì como no
entramos a la Universidad quejándonos porque nos hacen exàmenes, pues sabemos
que si no los ganamos simplemente no llegamos a la meta (graduamos), lo mismo
nos pasa en la vida espiritual.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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