“Nosotros no somos hijos de
fornicación”
(Juan 8:41).
Cristo les està recriminando
a los religiosos el por què lo quieren matar, siendo que ellos se llaman hijos
de Abraham, procedencia misma del Cristo.
Pero como el ser humano es
un ser que por naturaleza “justifica” sus acciones, entonces lo atacan con
argumentos materiales. Y le recuerdan cuando Marìa resultò esperando durante el
“desposorio” (que era el tiempo de espera para la boda, un año antes de la
misma). Pràctica y malintencionadamente le dicen: ¡Ahhh, no hemos olvidado lo
que hizo tu madre hace treinta y tres años, por lo tanto sabemos que eres un
hijo bastardo! (Juan 8:41). ¿A què viene èste ejemplo? Simplemente a que en nuestros días cualquiera
de nosotros estamos expuestos a un error, una falta o un pecado, y después de
vivir ordenada o ejemplarmente por 40 ò 50 años, ese dìa por arte de magia, lastimosamente,
queda borrado de un sòlo plumazo como coloquialmente decimos. Tengamos
misericordia y el dìa que la lleguemos a necesitar la recibiremos.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario