“Nos escogió antes de la
fundación del mundo”.
(Efesios 1:4).
Asì, tambièn, el escritor de
escritores, decidió diseñar la vida humana, para lo cuàl determinò: a) Un plan…
la creación; b) Seleccionò personajes… predestinò; c) Diseñò el camino de cada
uno… nuestro peregrinaje; d) Entretejió nuestros caminos… justificò; e) Para un
propósito… La boda del Cordero y la eternidad con èl.
“Predestinado”, según el diccionario
griego (proorizo): “determinar a alguien para una misión”. Corrìan literalmente
los primeros diez años de la edad moderna, y nacían en territorio Israelita, en
las riveras del Lago de Genezaret, Pedro y su hermano Andrès; Juan y su hermano
Jacobo; Felipe y Tomàs (llamado el Dìdimo porque era gemelo). Otros un poco màs
distante en Keriot de Judea, Judas Iscariote, y en Tarso de Cilisia, Turquìa,
uno llamado Pablo. Todos ellos tenìan algo en común: coincidentemente TODOS
eran “predestinados a una misiòn” en el plan de Dios. Nos narra el libro de
Efesios en su primer capìtulo, que desde “antes” de que Dios creara el mundo
(plan), èl ya había pensado en que èstos hombres iban a ser sus servidores
(predestinados), y que cada uno tenía una misión que realizar (peregrinar). No
iba a ver nada que los detuviera en el intento (justificados). Ni familia, ni
trabajo, ni comodidad alguna… TODOS dirían: Sì Señor… henos aquí, haz de
nosotros lo que tù quieras (propósito).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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