martes, 14 de noviembre de 2017

El ajedrez de Dios (Parte dos)



“Nos escogió antes de la fundación del mundo”.
(Efesios 1:4).

Asì, tambièn, el escritor de escritores, decidió diseñar la vida humana, para lo cuàl determinò: a) Un plan… la creación; b) Seleccionò personajes… predestinò; c) Diseñò el camino de cada uno… nuestro peregrinaje; d) Entretejió nuestros caminos… justificò; e) Para un propósito… La boda del Cordero y la eternidad con èl.

“Predestinado”, según el diccionario griego (proorizo): “determinar a alguien para una misión”. Corrìan literalmente los primeros diez años de la edad moderna, y nacían en territorio Israelita, en las riveras del Lago de Genezaret, Pedro y su hermano Andrès; Juan y su hermano Jacobo; Felipe y Tomàs (llamado el Dìdimo porque era gemelo). Otros un poco màs distante en Keriot de Judea, Judas Iscariote, y en Tarso de Cilisia, Turquìa, uno llamado Pablo. Todos ellos tenìan algo en común: coincidentemente TODOS eran “predestinados a una misiòn” en el plan de Dios. Nos narra el libro de Efesios en su primer capìtulo, que desde “antes” de que Dios creara el mundo (plan), èl ya había pensado en que èstos hombres iban a ser sus servidores (predestinados), y que cada uno tenía una misión que realizar (peregrinar). No iba a ver nada que los detuviera en el intento (justificados). Ni familia, ni trabajo, ni comodidad alguna… TODOS dirían: Sì Señor… henos aquí, haz de nosotros lo que tù quieras (propósito).  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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