“Asì se impidió que el
pueblo trajera màs”
(Exodo 35:6).
Dios había autorizado la
construcción de un Tabernàculo para èl, Moisès da las instrucciones según las
recibió de Dios para que asì se realizara. El pueblo escucha con atención què
tipo de materiales son los requeridos y pone manos a la obra.
En cuatro ocasiones la
escritura nos menciona en el capìtulo 35:22;25;29 y 36:2 que: “Las ofrendas,
los trabajos y la colaboración eran voluntarias, según los recursos de cada
quièn, y, como les había venido en el corazón hacerlo”. La obra se inicia y
llega el momento en que los artesanos le dicen a Moisès: “El pueblo trae mucho
màs de lo que se necesita para la obra de Jehovà” (36:4-6). Entonces Moisès
“pregona” al pueblo lo siguiente: “Basta ya, ningún hombre ni ninguna mujer
haga màs para ofrendar, pues lo que habéis hecho es màs que suficiente”. ¡Què
temor de Dios tuvo Moisès al no pedir màs de lo necesario! ¡Què lección de
integridad la que recibimos al observar que Moisès no se permitiò para sì o
para los encargados, la oportunidad de tomar como propio lo que correspondìa a
Dios! Como líderes, que en alguna medida
el Señor nos ha puesto hoy, cuestionamos: ¿Estamos construyendo un Tabernàculo para
el Señor o para nosotros? ¿Estamos
siguiendo el ejemplo de integridad de Moisès o lo estamos violentando? ¿Estamos
permitiendo que la ofrenda sea voluntaria o estamos haciendo sentir culpable al
que no puede dar? ¿Le estamos quitando al que apenas tiene para los propios? Selah.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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