“No temàis manada pequeña”.
(Lucas 12:32).
El Señor inicia un sermón
hablando de los afanes, bajo ese contexto les hace ver a sus discípulos
(antiguos y modernos), que no hay que preocuparse por “nada” en èste mundo
(Lucas 12:22), pues nuestro Padre celestial ya tiene conocimiento de todo y no nos
abandonarà.
Si entendemos bien la Palabra
de Dios cuando se refiere a “nada” tambièn incluye la obra (no el estado) espiritual
(Filipenses 4:6). Sin embargo, por naturaleza el hombre se preocupa. Asì,
algunos nos pudiéramos llegar a sentir fracasados si nuestro ministerio incluye
muy pocas personas, como tambièn algunos se pudieran llegar a sentir exitosos
por tener muchos seguidores. No es la cantidad sino la calidad lo que hace
exitoso un resultado. Cristo nos diò el ejemplo. El Hijo de Dios tan sòlo tuvo
doce seguidores y uno le traicionò, pudiéndose decir a la luz del pensamiento
anterior que Cristo fracasò, sin embargo esos pocos hombres transformaron el
mundo. Otro ejemplo, Gamaliel, gran maestro de la Palabra en tiempos de la
Iglesia primitiva, tuvo muchos alumnos, por lo que pudiéramos llamarle exitoso,
pero sòlo uno se destacó: Pablo. Lo que fue suficiente para que Dios nos legara
casi todo el Nuevo Testamento por sus escritos (Hechos 22:3).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario