miércoles, 1 de noviembre de 2017

Una manada pequeña.



“No temàis manada pequeña”.
(Lucas 12:32).

El Señor inicia un sermón hablando de los afanes, bajo ese contexto les hace ver a sus discípulos (antiguos y modernos), que no hay que preocuparse por “nada” en èste mundo (Lucas 12:22), pues nuestro Padre celestial ya tiene conocimiento de todo y no nos abandonarà.

Si entendemos bien la Palabra de Dios cuando se refiere a “nada” tambièn incluye la obra (no el estado) espiritual (Filipenses 4:6). Sin embargo, por naturaleza el hombre se preocupa. Asì, algunos nos pudiéramos llegar a sentir fracasados si nuestro ministerio incluye muy pocas personas, como tambièn algunos se pudieran llegar a sentir exitosos por tener muchos seguidores. No es la cantidad sino la calidad lo que hace exitoso un resultado. Cristo nos diò el ejemplo. El Hijo de Dios tan sòlo tuvo doce seguidores y uno le traicionò, pudiéndose decir a la luz del pensamiento anterior que Cristo fracasò, sin embargo esos pocos hombres transformaron el mundo. Otro ejemplo, Gamaliel, gran maestro de la Palabra en tiempos de la Iglesia primitiva, tuvo muchos alumnos, por lo que pudiéramos llamarle exitoso, pero sòlo uno se destacó: Pablo. Lo que fue suficiente para que Dios nos legara casi todo el Nuevo Testamento por sus escritos (Hechos 22:3).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario