“De balde estuve protegiendo
a èste tipo”
(1ª Samuel 25:21).
Nabal era un hombre rico con
una mujer bella e inteligente que contrastaba con un varòn insolente, de mala
conducta, y obviamente, sin temor a Dios (25:3). David le había hecho un favor
al protegerlo en determinado momento. Pero el dìa que David tiene una necesidad,
Nabal se comporta neciamente y le niega el favor a David (25:9).
David entra en furia y toma
400 de sus guerreros y enfila en contra de Nabal, Abigaìl se entera y “sin perder
tiempo”, va para sanar la afrenta. David es agradado de tal forma que calma su
enojo y retiene su propósito. Veamos, Nabal tuvo la oportunidad de congraciarse
con David por el favor hecho y la desperdiciò, a tal grado que perdió la vida por
mal agradecido (25:37-38). Abigaìl tuvo la oportunidad de agradar a David y la aprovechò,
al extremo que tiempo después llegó a ser una de las esposas del Rey, por ser una
persona agradecida (25:40). David tuvo la oportunidad de cometer un asesinato
en masa, pues iba no sòlo por Nabal sino tambièn por su gente (25:22), pero la
aprovechò y su pago fue que Dios no sòlo lo librò de hacer un mal, sino además,
le diò por esposa a una bella mujer, ese fue el pago a la sensatez. ¿Què
estamos haciendo con las oportunidades que Dios nos da, las estamos
aprovechando o llegarà el dìa en que nos arrepintamos?
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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