lunes, 14 de agosto de 2017

Sin visión… Pero con una GRAN esperanza (Conclusiòn).


“Sin visión el pueblo se desenfrena”.
(Proverbios 29:18).

“Criè hijos y los engrandecì, y ellos se rebelaron contra mì” (Isaìas 1:2). Cuàntos líderes de la Iglesia al nada màs alcanzar “cierto nivel”, se olvidan de promover el reino de Dios… para dedicarse a promover el suyo propio, olvidándose que Dios no comparte su gloria con nadie (Isaìas 42:8).

El profeta Isaìas fue portavoz de Dios para su tiempo y para nosotros diciendo: “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en èl (cuerpo = Iglesia) cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga” (1:6). “Vuestra tierra està destruida (no hay espiritualidad); vuestras ciudades puestas a fuego (diversión y entretenimiento); vuestra tierra està asolada con un asolamiento de extraños (doctrinas ajenas a la de Dios) (1:7). Pero, con todo èste mal dentro del pueblo (Iglesia) para que no terminen como Sodoma, Dios nos da una gran esperanza… “Un remanente” (1:9). Habrà en medio de la Iglesia un grupo “muy pequeño” de líderes que no se contaminaràn con el mundo, ni dejaràn que el mundo contamine a la Iglesia. Esos son los “Hijos maduros” (Huios) de Dios. Y las gentes diràn: ¿Quiènes son èstos y de dònde han venido? Y Apocalipsis 7:14 nos responde (contradiciendo, negando y aplastando la doctrina de la prosperidad): “Estos son los que han salido de la Gran tribulación”. En medio de toda èsta corrupción Dios nos da una esperanza, un remanente santo. ¿Los reconoceremos? ¡Ese es el dilema!


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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