lunes, 7 de agosto de 2017

Maduros pero no perfectos. (Parte uno).



“No hay quien haga lo bueno”
(Romanos 3:19).

Nos enseña la Palabra de Dios que cuando sea el momento, los hijos “maduros” de Dios serán manifestados, es màs, nos dice que toda la creación espera “ardientemente” esa manifestación (Romanos 8:19).

La biblia nos explica algunos conceptos para poder comprender el evento. Dios entre su pueblo tiene tres clases de hijos: “Teknones”, ya sea niñitos que recién se han convertido a Cristo; o, pequeñitos, personas que llevan muchos años en la Iglesia pero que no tienen màs que enseñanza básica y poca pràctica en los asuntos del Señor (Pablo los llama neófitos 1ª Timoteo 3:6). Luego estamos los “Neaniskos”, o jóvenes, personas que llevamos varios años en las enseñanzas de la Iglesia, que tenemos determinado conocimiento y luchamos por practicar lo mejor que nos es posible las mismas; y están los “Huios”, o sea los hijos maduros del Señor, que son personas que tienen muchos años, mucho conocimiento, mucha pràctica y dominio de los asuntos de Dios (1ª Juan 2:13-14). En èste último punto hemos de entender algo muy importante, lo cuàl la escritura explica muy claramente, èste grupo “no necesariamente” lo conforman los pastores (Ezequiel 34).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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