“Y serán días de gran
tribulación cual nunca la ha habido”.
(Marcos 13:19).
Cristo, el autor y
consumador de la fe; el autor y consumador de la historia (Juan 1:1-3), nos
explica casi todo acerca de la Gran Tribulaciòn. Por lo que NO podemos alegar
ignorancia del tema. Veamos.
En los tres evangelios
(Mateo 24:21; Marcos 13:19 y Lucas 21:23), èl nos afirma que “habrá” una Gran
tribulación, confirmando lo que dijo el arcangel a Daniel (12:1). Segundo, nos
dice claramente en “dònde” será: En Jerusalèn de Judea (Lucas 21:20). Tercero:
Nos hace ver que los santos estaràn “presentes” pues de lo contrario no
aconsejarìa que “huyan” o se “alejen” de la tribulación (Lucas 21:21). Cuarto: Aunque
el conflicto es en Medio Oriente, el mundo sì será afectado, puesto que se nos
dice que habrá también angustia, confusión, desfallecimiento, temor y gran
expectaciòn en las naciones (Lucas 21:25-26). Quinto: El detonador de que la Gran
tribulación ha empezado lo veremos cuando la “abominación desoladora” (un
ejército, tome el territorio y la capital de Israel) Daniel 12:11; Zacarìas
14:1-4 y Lucas 21:20 nos lo afirman. Preguntamos: Con èsta profecía y èste
panorama “desolador” en boca de Cristo, el Hijo de Dios: ¿En dònde cabe, la
doctrina de paz, poder y prosperidad que se predica “ignorante o engañosamente”
hoy en dìa en muchas congregaciones? ¡Mirad que nadie os engañe dijo Cristo!
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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