“¿No has considerado a mi
siervo?
(Job 1:8).
Nos explica la Palabra lo
que Dios opinaba de Job: “Varòn perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado
del mal” (Job 1:8).
No fue un pecado de Job lo
que hizo que satanàs pusiera sus ojos en èl (verso 7). No fuè el mismo satanàs
quien lo eligió para atormentarlo, fue Dios. Ahora bien, ¿Fue Dios injusto con
Job por someterlo a una prueba, o, llevarlo a una cruz innecesaria? El postrer
estado de Job, nos dice que NO, que era solamente porque tenía “confianza” en
Job y querìa bendecirlo màs. Seguramente había otros hombres piadosos en ese tiempo,
pero Dios eligió a Job, repetimos, porque tenía confianza en èl y para
“bendecirlo màs” (vea 42:12). Cuando Dios permite que suframos la cruz y sus
tratos, no lo veamos como un castigo, sino entendamos que es una forma bajo la
cuàl, si triunfamos (aceptación y contentamiento), èl quiere bendecirnos màs de
lo que ya lo ha hecho. ¿Estamos pasando realmente por una cruz? Si la respuesta
es positiva, entonces es porque Dios nos considerò dignos de su confianza… y
quiere bendecirnos màs.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario