“Cuàntas veces quise juntar
a tus hijos”.
(Mateo 23:37).
Estas tristes y lamentables
palabras las dijo Cristo, como corolario al señalamiento que acababa de hacer
acerca de la necedad, negligencia y falsos intereses de los líderes religiosos
(Mateo 23 completo).
¿Por què lo hizo? “Porque se
les han enviado profetas, sabios, escribas, personas entendidas una y otra vez,
y en lugar de discernir lo que se les està diciendo, los toman y los matan”.
Pero lo que màs impresiona, es el final de la sentencia: “En VUESTRAS
sinagogas” (vea Mateo 23:34). Cristo no dice en la sinagoga de mi Padre, o, en
Mì sinagoga, sino en “vuestra”. Es profundamente triste y desastroso, el hecho
que hoy, dos mil años màs tarde, otra vez estemos viviendo lo mismo. Muchos
líderes (en Guatemala la estadística dice que el 77%) están manejando SUS
sinagogas (congregaciones) a su sabor, antojo e intereses personales. Han hecho
de la casa del Señor… su pequeño imperio. ¿Cuàl fuè el resultado hace dos mil
años? Que lejos de entrar Cristo a esas
sinagogas y quedarse, llegó y sacò a sus ovejas y se las llevò, dejando al
liderazgo con “sus” sinagogas sin el Espìritu Santo (sin unciòn), y eso exactamente
lo estamos viendo repetirse ahora (vea Juan 10:1-4). Y, a pesar, que la
sentencia sigue siendo la misma: “Vuestra casa será dejada desierta” (Mateo
23:36)… Muchos, hoy, tampoco entenderemos si somos rebeldes (Ezequiel 2:7).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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