¿Quièn te ha nombrado por
juez nuestro?
(Exodo 2:14).
Es muy conocida la escena
bíblica en donde Moisès por tener un fuerte celo por la justicia, golpea hasta
matar a un egipcio creyendo que nadie lo había visto. Pero, al dìa siguiente,
intercediendo en un pleito entre dos de sus hermanos hebreos, uno de ellos lo
confronta con la frase ¿Quièn te ha nombrado por juez nuestro?
Dios utiliza ese evento para
“sacar” a Moisès del cautiverio pero deja cautivo al acusador. Luego, el tiempo
nos muestra que Moisès fue “sacado” para ser preparado en el desierto, puesto
que regresa como el libertador. Mientras que, quien quedò cautivo muriò en su
cautividad puesto que nunca màs vuelve a ser mencionado. Muchas son las
ocasiones en que alguien dice un pensamiento; predica una palabra, o, hace un
señalamiento y la idea: ¿Quièn ha puesto a èste por juez nuestro? pasa por la
mente. El punto es que, quien “huye” como lo hizo Moisès es quien sale de la
cautividad; mientras que quien se “queda” pensando que logró un triunfo es
quien quedò “cautivo”. ¡Ojalà! y sea de nosotros, por tener un honesto celo por
la justicia y la verdad que alguien lo diga; pues si somos nosotros los que lo
decimos, estaremos confirmando que somos los cautivos.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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