viernes, 4 de agosto de 2017

¿Iniquidad en la Iglesia?



“No soporto que con su adoraciòn me ofendan”.
(Isaìas 1:13).

En las iglesias Pentecostales se tiene un patrón de liturgia: Una oración de introducción; un tiempo de alabanza y luego la prèdica. Lo que vemos que Dios censura en su Palabra no es el uso de èste patròn sino el mal uso.

De los primeros mandatos que da Dios a SU pueblo está el que no nos olvidemos de la viuda, del huérfano, del necesitado y del extranjero (Deuteronomio 10:18) porque si no, dice: “no te irà bien” (verso 12). Cristo le dijo al joven rico: “Vende todo lo que tienes y dalo a los POBRES, no dijo al alfolí” como los que viven de ello defienden (Mateo 19:21 y Lucas 18:22). Cuando ese principio se rompe, y, en lugar de darles de comer a los necesitados… se les explota; Dios dice que: “No sòlo no os irà bien en la vida, sino que no soporta nuestra adoraciòn, es màs, agrega… tu adoraciòn me ofende”. La Iglesia es un organismo que Dios permitió para que los problemas, las angustias y hasta las necesidades de TODOS sean sanadas y cubiertas (Hechos 2:44-45), pero ahora, lamentablemente, hemos permitido que la conviertan en “cueva de ladrones” (Mateo 21:13); en un lugar de fiestas con música mundana y apòstata. ¡No seamos ciegos, eso se llama iniquidad en la casa de Dios, y èl, nos dice: “No lo soporto”!


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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