“Lento para la ira…”.
(Salmo 145:8).
Se nos enseña que Dios es
bueno, que es amor, que es misericordioso, que es paciente, y muchos atributos
màs que son verdaderos. Pero hemos de entender que también tiene sus lìmites y
que hay un punto de “no retorno” que nos ha mostrado a través de la historia.
Cuando en los tiempos de Noè
los hombres se volvieron “necios y rebeldes”, Dios los destruyò, incluidos
niños, por medio de un Diluvio al grado de dejar la tierra otra vez vacìa
(Gènesis 7:23). Cuando Faraòn no dejaba salir al pueblo de Dios para que le
adorara, Dios envió una plaga que aniquilò a los primogénitos, aùn si èstos
eran niños (Exodo 12:29). Cuando ordena a Saùl que castigue a Amalec, le dice
enfáticamente “no les tengas compasión”, màtalos a todos: hombres, mujeres y
niños y “aùn” a los de pecho (1ª Samuel 15:3). Hoy en dìa, los “Desechos
Humanos”, pues no se les puede llamar Derechos, y, otras organizaciones “humanistas”
emplean la “compasión” para llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno,
confundiendo a quienes conocen poco de Dios o no le conocen. Pues defienden a quienes
son victimarios y desamparan a quienes son víctimas. Pero viene un dìa, y
pronto, cuando el Señor hará verdadera justicia para limpiar primero a su
pueblo (Gran tribulación), y luego al mundo (Armagedòn) (1ª Pedro 4:17).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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