“Sin visión el pueblo se
desenfrena”.
(Proverbios 29:18).
A partir de los años 70s.
Los pilares de “amor, paz y libertad” llevaron a la juventud a convertirse en
esclavos del alcohol, las drogas y el sexo libre, y, por supuesto, a alejarse
de la Iglesia y de Dios. En su afán por regresar a èstos jóvenes a los caminos
de Dios, la Iglesia comete uno de los màs grandes errores de su historia…
adoptar y adaptar la música moderna a los cultos.
Precisamente en 1969, se
aprueba la “Teologìa de la Liberación” bajo el precepto: “Hay que adaptar lo
espiritual a las necesidades actuales, tanto asì, que tenìa que haber una
aceptación ecumenista”. Esta “adaptación” penetra y afecta a la Iglesia cristiana
a tal grado que: 1) Abandona los himnos salmistas antiguos para dar paso a la
música moderna. Olvidando las palabras de Dios en Isaìas 1:13: “No soporto que
con tu adoraciòn (ese tipo de mètodos) me ofendas”. 2) Sustituye el verdadero evangelio
de la cruz para predicar el atractivo y cómodo evangelio de la prosperidad.
Olvidàndose del precepto que si no sufrimos conjuntamente con èl, nunca
reinaremos con èl (2ª Timoteo 2:12). Y 3) Olvida la disciplina, el orden y la
solemnidad en el altar para dar paso a la liberalidad, sin darse cuenta que se
convertìrìa en libertinaje (Gàlatas 5:13). Y asì, han transcurrido casi 50 años
de “adaptación” que màs bien han sido una “degradación”, lo cuàl, veremos màs
adelante.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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