jueves, 13 de julio de 2017

¿El por què del adulterio?


“Para que te guarden de la mala mujer”
(Proverbios 6:24).

Muchas y variadas son las razones por las que una persona, sea varòn o hembra, nos excusamos por haber caìdo en el pecado del adulterio (material o espiritual). Pero la escritura menciona una sòla: “No te apartes del mandamiento de tu padre (Dios), ni de las enseñanzas de tu madre” (Iglesia) (Proverbios 6:20) para que te “guarden” de la mala mujer (verso 24).

Uno no abandona a la pareja por otra persona, si primero no ha abandonado a Dios. Esa falta de temor que da el estar lejos de la presencia de Dios es la que nos inclina a “ver”, “codiciar” y “tomar” a otra persona. Eso fue lo que les sucedió a hombres influyentes en la historia. Le sucediò al hombre màs fuerte, Sansòn (Jueces 16:6); le sucedió al hombre màs sabio, Salomòn (1ª Reyes 4:29); y cuànto màs no le iba a suceder a uno de los hombres mejor parecidos y hermosos de la historia, el Rey David (1ª Samuel 16:12). Ahora bien, independientemente de que para alguien seamos bien parecidos, hermosos o no, pero sabiendo perfectamente que no somos ni tan fuertes ni tan sabios, con mayor razón debemos temer “alejarnos” de Dios para no ser abandonados en manos de la mala mujer (Proverbios 22:14). Quizàs ya “vimos”, quizás ya “codiciamos”, y quizás ya algunos hasta han “tomado”, pero Dios nos da una esperanza, pues nos enseña que todo pecado tiene un perdón genuino, si tenemos un arrepentimiento genuino. ¡Clamemos por no abandonar a Dios!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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