“Porque no somos de la noche
y las tinieblas”.
(1ª Tesalonicenses 5:5).
“Porque el dìa y la hora…
nadie lo sabe, ni siquiera los àngeles que están en el cielo” (Mateo 24:36).
Este verso es el que utilizan muchos predicadores de la prosperidad para
limpiar la mesa, y, literalmente, dejar por un lado un tema “exageradamente”
importante como lo es el regreso de nuestro Señor Jesucristo.
¿Por què decimos que es un
tema “exageradamente” importante? Pues porque el final de todo el Plan Eterno
de Dios, es la venida de Cristo por su esposa para llevarla a la “Boda del
Cordero” (Apocalipsis 19:9). Ya se imaginò usted un novio que le diga a su
prometida: “Prepàrate… porque DE REPENTE vengo por tì”. ¿Què clase de amor es
ese? ¿Què clase de boda està preparando que no es capaz de darle “entendimiento”
del evento para que vaya en excelentes condiciones? ¿Què clase de esposo
pretende ser, si como pretendiente es tan “descuidado”? Un líder, que exprese: “No importa còmo y
cuàndo será el fin, total lo que tiene que pasar va a pasar y ya”. Preguntamos:
¿Si una familia que està preparando una boda, escucha expresarse asì al encargado
de la boda, arriesga el éxito o el fracaso de la misma? Entonces, tratándose de
nuestra vida eterna ¿Pretendemos confiarle nuestra vida espiritual a un líder
al que no le importan los eventos relacionados con nuestra boda con el Cordero,
y que, irresponsablemente mira la misma como un evento màs en la historia o un
juego de niños? Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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