jueves, 27 de julio de 2017

¡El error de Elìas!


“Solamente yo he quedado”
(1ª Reyes 19:14).

Elìas viene de obtener una gran victoria, pero esa victoria molestò a la persona màs impìa que la historia haya visto nacer, Jezabel, esposa de Acab. Entonces Elìas por iniciativa propia va al desierto, en donde exclama su famosa frase: “Señor, por el vivo celo que tengo por tì… tan sòlo yo he quedado” (verso 14).

¡Cuàn equivocado estaba Elìas! Y ¡Cuàn equivocados podemos estar nosotros en el Ministerio! Primero, perdemos el norte por una victoria, creyendo que fuimos nosotros y no Dios quien la diò (verso 1). Segundo, creemos que apartándonos de todo y de todos estaremos a salvo como lo creyó Elìas, sin apreciar que en todo momento dependemos de Dios quien nos sostiene para que no desfallezcamos (verso 5-6). Tercero, creemos, equivocadamente, tener un “vivo celo” por Dios porque estamos haciendo muchas actividades en el nombre de èl (Mateo 7:21). Cuarto, hacemos mucho ruido alrededor nuestro para que miren la “gran carga” que estamos llevando solos, sin darnos cuenta que Dios nunca està en el “poderoso” viento; ni està en el “bullicioso” terremoto; ni està en el “abrazador” fuego… sino en el “silvo apacible” del contentamiento y la aceptación  (verso 12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   


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