“Por precio fuisteis
comprados”.
(1ª Corintios 6:20).
Esclavo: persona que carece
de libertad y derechos propios, por estar sometido de manera absoluta a la
voluntad y el dominio de la persona a la que pertenece.
Nos narra la escritura en el
libro de Efesios que hay personas a las cuales Dios “escogió” desde antes de la
fundación del mundo (Efesios 1:4); luego las “predestinò” (marcò de antemano)
(verso 5a); para luego “adoptarlas”
(hacerlas sus hijos) (verso 5b); y que esas personas serìan “redimidas”
(compradas en el mercado de esclavos) para èl (verso 7). Màs tarde en 1ª Corintios
6:20 se dice que aquellas personas a las que Cristo comprò con su sangre, ya no
son libres “ni en cuerpo ni en espíritu” sino son pertenencia de Dios. En su
absoluta soberanía, Dios ha dispuesto que algunas personas tengan ese gran valor
para èl (2ª Timoteo 2:20). Si sabemos que hemos sido comprados por su sangre,
entonces debemos entender que ya no somos dueños de nosotros mismos ni en
cuerpo ni en espíritu, y que nuestra libertad y derechos tienen que estar
sometidos a èl, por lo que hemos de tener contentamiento y gratitud con todo lo
que èl permita que nos suceda (Jeremìas 29:11).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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