“El que NO toma su cruz y me
sigue… no es digno de mì”
(Mateo 10:38).
Despuès de èste preámbulo, y
para cerrar la triste realidad del por què muchas personas no quieren asistir a
la iglesia, a pesar de su gran necesidad por resolver sus problemas, y, de la
libertad de cultos que hoy gozamos, sino prefieren adorar a Dios aisladamente,
ciertamente hay muchos temas pero veremos el principal.
Cristo dijo: ¡Mirad que
nadie os engañe! (Mateo 24:4). Si, muchas personas han sido engañadas
haciéndoles creer que si entregan sus vidas a Cristo… “Sus problemas nunca màs
regresaràn”. “Que la riqueza material será parte inherente (permanente) en sus
vidas. En el evangelio de la prosperidad en donde le dicen que usted no tiene
por què llevar la cruz cuando Cristo ya la llevò por usted. Ese evangelio “ligero” en donde usted tiene que gozar del reino
porque ya està aquí (aunque ellos mismos no lo estèn viviendo), y, a pesar que
Cristo explicó “muy claramente” que SU reino NO es de èste mundo, ni es comida ni
bebida (Romanos 14:17). El verdadero evangelio es aquèl que nos dice: “Que por
muchas tribulaciones nos es NECESARIO entrar al reino de los cielos” (Hechos 14:22)…
¡Abrazar la Cruz como un dulce trato no como algo que no merecemos”.
Lastimosamente, hoy, la doctrina de la prosperidad ha “engañado” a muchos por neófitos
(1ª Timoteo 3:6), y a otros por intereses económicos (2ª Pedro 2:3), que Dios
en su permisiva voluntad ha dejado detrás de un pùlpito.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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