Saulo, Saulo, ¿Por què me
persigues?
(Hechos 9:4).
¿Quièn en la iglesia
dominical no ha escuchado la famosa escena en donde Dios confronta, al gran
perseguidor de la misma (Saulo), que había de convertirse quizás en el màs
grande de los apóstoles para Cristo?
Saulo, tambièn llamado
Pablo, va camino a Damasco “destilando”
amenazas de muerte dice la palabra (Hechos 9:1-2). Pero su momento había
llegado, asì que Cristo lo confronta y haciéndole quedar ciego por unos días lo
llama para sì (Hechos 9:15). Contrasta la vida del apóstol con la de muchos auto-llamados
“apóstoles” de hoy en dìa, a quienes sin lugar a dudas Cristo tendría que
preguntarles ¿Por què me sigues? ¿Por amor a mì o por amor a tì? ¿Para
proclamar mi nombre o el tuyo? ¿Para satisfacer mis necesidades o las tuyas? Hasta
los mismos apóstoles de Cristo estuvieron en esa encrucijada en su momento, con
la diferencia que ellos “sì” vencieron. Señor: “Nosotros lo hemos dejado TODO,
què pues tendremos? (Mateo 19:27). La
respuesta de Cristo es tan contundente, què bien haríamos en analizar bajo què
clase de liderazgo estamos hoy: “En la REGENERACIÒN (NO HOY) tendréis cien
veces màs” (Verso 28). Quienes lo quieran tener hoy, o peor aùn, quienes lo
arrebaten… simplemente es todo lo que recibiràn, pues ya tuvieron su reino en
èste mundo (Juan 18:36).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario