“Los enfermos tienen
necesidad de mèdico”.
(Lucas 5:31).
Cuando una persona se
enferma busca un mèdico general, pero si el diagnòstico de èste, es extremo y
estamos frente a un profesional honesto, entonces èl mismo tendrá que decir:
“Tenemos que buscar un especialista”. De lo contrario, solamente buscarà mil
formas de tan sòlo sacar provecho económico.
En una ocasión Jesùs està
cenando en la casa de un publicano (judíos que trabajaban para el gobierno
romano, cobrando impuestos a los judíos mismos). Estando allì, se presentan
unos fariseos que lo censuran por cenar con pecadores. Y Jesùs aprovecha para
darnos la siguiente lección: “No son los sanos los que tienen necesidad de
mèdico sino los enfermos” (Lucas 5:31).
Hoy en dìa, la iglesia (el cuerpo mìstico) està como la Iglesia de Laodicea,
enfermo: puesto que nos gusta mantenerla de “fiesta”; nos creemos “herederos”
de todos los poderes del Padre; nos creemos “ricos”; nos “resistimos” a las
tribulaciones pues negamos estar pasando el desierto, cuando es obvio que
nuestros pies se están quemando en la arena al calor del dìa; que consciente o
inconscientemente nos “burlamos” del evangelio de la cruz predicando
prosperidad; que nos “negamos” a entender que estamos pobres y desnudos…En
donde son muy pocos los “honestos” que ven que necesitamos no un mèdico sino un
especialista honesto, alguien como los hijos de Isacar: “Entendidos en
discernir los tiempos para que nos digan… què deberemos hacer” (1ª Crònicas
12:32).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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