“Porque no somos de la noche
y las tinieblas”.
(1ª Tesalonicenses 5:5).
Ciertamente el dìa y la hora
no lo sabremos con puntualidad. Pero miremos la confrontación que Cristo les
hizo a los “líderes” en su primera venida por NO conocer las “señales”: ¿Miràis
al cielo y sabéis si va a llover o no, pero no conocéis los tiempos? (de la
venida de vuestro Mesìas) (Lucas 12:55-56).
¿Por què Cristo reclama a
los “líderes” y no al pueblo? Porque eran los líderes los que “supuestamente”
tenían que tener el entendimiento del tema, ¿Acaso no era para eso que
“reclamaban” las ofrendas para que los mantuvieran con el erario del Templo? Se
suponìa que no hacían “nada màs que orar y estudiar”. ¡Cuidemonos! que Cristo
no nos diga como le dijo a Nicodemo: “¿Eres tù, maestro… y no sabes èstas
cosas? (Juan 3:10-12). El problema de un líder que no supo identificar las “señales”
en su primera venida, y por ende, al Mesìas mismo, fue que “participò” en la
conspiración de su muerte (vea Juan 11:47… Anàs, Caifàs, los principales
sacerdotes y el concilio). ¿Cuàl cree usted que será el problema de un líder
que no sepa identificar las “señales” en el tiempo de la segunda venida y la
persona de Cristo? ¡EXACTAMENTE EL MISMO!
Y, en lugar de preparar su entrada triunfal “conspirarà” para matarlo…
por el mismo motivo que lo hicieron la primera vez, “temor” a perder su acomodo
en su pequeño imperio. ¡Lìbranos Señor, ten misericordia y danos entendimiento!
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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