martes, 18 de octubre de 2016

Id y haced discìpulos.

"Rescata a los que van rumbo a la muerte; detèn a los que a tumbos avanzan al suplicio".
(Proverbios 24:11).

Para nadie es un secreto que las ùltimas palabras de una persona en la vida son muy importantes, es por ello que muchos moribundos hasta dejan comprometidos a los que le sobreviven por dejarles encargos materiales. Pero Cristo, antes de subir al cielo, les dejò a sus discìpulos y a nosotros por medio de ellos un encargo espiritual... "Id, y haced discipulos".

El mundo y las religiones han engañado a miles de personas durante toda la historia humana, pero vino al mundo un hombre que fue tan impactante para la humanidad que a partir de su venida la historia se divide en dos partes, antes de Cristo y despuès de Cristo. El nos vino a enseñar que no es una religiòn la que salva, por ello no vino a fundar una sinagoga, una religiòn ni a fomentar tradiciones ni ritos, èl vino a fundar una "congregaciòn" que tuviera los mismos pensamientos, los mismos fines, las mismas metas... salvar al hombre precisamente de la religiòn, de todo rito, de toda tradiciòn, de toda idolatrìa. El nos vino a enseñar que la verdadera relaciòn con Dios es en espìritu no material (vea Juan 4:23). Cristo no vino a fundar grandes templos, èl vino a predicar en las casas. Los grandes templos fueron idea humana para explotar, sojuzgar y manipular a los pueblos a partir de Constantino en el año 325 cuando uniò el gobierno y la polìtica con la religiòn, en donde hasta inventaron la famosa "confesiòn de pecados" pero no para perdòn de los mismos sino para mantener el control polìtico de los pueblos y conocer y evitar posibles conspiraciones. Cristo nos enseña que no hay necesidad de eso, pues por eso fue que cuando èl muriò se razgò el manto del templo, pues ya el hombre podìa ver cumplida la promesa dada en Jeremìas 31:31, en donde el hombre entraba a un Nuevo Pacto y no tendrìa necesidad de que nadie le guiàra a la presencia de Dios pues ya podìa hacerlo personalmente. Cuando conocemos esa verdad... entonces somos libres, y por ello es que luchamos por ir y hacerselo saber al mundo. El que tenga oìdos para oìr que oiga, lo decimos con amor.

1 comentario:

  1. Muy certero tu análisis. En mi opinión, como un comentario mas a tu bien elaborado estudio,varias CONGREGACIONES Cristianas han perdido el foco de su misión: Adoración, enseñanza y servicio. Es triste como personas hambrientas de la palabra de Dios, que se acercan a las congregaciones en busca de conocimiento de esa palabra que recibieron como un soplo en una conversación ocasional o bien en una visita domiciliaria, en busca de respuestas a sus muchas interrogantes sobre la vida de Cristo, principios de la fe del cristiano, etc y el día que se deciden congregar se encuentran con otra realidad. Congregaciones estructuradas en donde luego de un un sermón se pasa al aspecto METÁLICO de un BUEN CRISTIANO. Por ello yo creo en las pequeñas células en donde la palabra se expande de hogar a hogar.

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