"No envidies al malvado, ni procures su compañìa".
(Proverbios 24:1).
Nos explica la escritura que una persona malvada solamente està pensando en satisfacerse a sì mismo, no importando por encima de quièn tenga que pasar. Por ello la recomendaciòn es no envidiarlo, porque su fin no es bueno; y, no buscar su compañìa para no contagiarnos del mismo mal.
La ùnica ventaja que tiene el malvado es que logra sus sueños en poco tiempo, porque su forma de hacerlo es contra la ley de Dios y las leyes de los hombres. El malvado pasa por encima de cualquier obstàculo o lo elimina pero a su manera. El problema de èste sistema de vida es que quienes lo practican, viven poco tiempo como los asaltantes, los ladrones, los mareros, los narcos, los secuestradores, los drogadictos, los alcohòlicos, etc. Y, aquellos que logran sobrevivir lo tienen que hacer a escondidas. Dios ha dado la vida para que la disfrutemos, ha puesto al alcance del hombre todos los recursos posibles para que asì sea. Todo lo que tenemos que hacer es confiar en sus planes, en sus fuerzas, en sus designios para nosotros, no apresurarnos a tomar decisiones personales. Todo lo que hagamos consultando con Dios, tomados de la mano de èl, quizàs nos lleve màs tiempo o en ocasiones mucho tiempo pero lo lograremos porque èl harà que asì sea, y no tendremos angustias en ello ni tendremos que vivir escondidos por la verguenza o por temores infundados (Proverbios 10:22).
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