viernes, 14 de octubre de 2016

¿Còmo hacer la guerra?

"La guerra se hace con buena estrategia".
(Proverbios 24:6).

A primera vista se podrìa pensar que es una incoherencia bìblica el pensar en estar en guerra, pues la escritura nos dice: "Si es posible, en lo que a vosotros corresponda, estad en paz con todos" (Romanos 12:18). Pero analicemos, què dice y còmo lo dice: "Si es posible...". Lo que nos està implicando que hay alguna o mucha oportunidad de que la tarea no se pueda realizar.

Querramos o querramos, lo entendamos o no lo entendamos... todos estamos en guerra espiritual, y esto incluye a creyentes y no creyentes; con la diferencia que los no creyentes son arrastrados por sus deseos y pasiones y el desconocimiento por no llamarlo ignorancia; mientras que los creyentes luchamos contra ello precisamente porque ya tenemos conocimiento de còmo funciona el sistema. La biblia nos enseña que no estamos precisamente como las naciones que quieren dominar el mundo, que hasta inventan pretextos para poder aplicar sus fuerzas de seguridad y su dominio total a ciudadanos propios y extraños; pero, sì estamos en batalla contra fuerzas espirituales muy poderosas. Efesios 6:12 nos aclara que nuestra lucha no es contra èstas huestes humanas que quieren gobernar el mundo solapadamente, sino es contra de ejèrcitos mucho màs poderosos en maldad. Nosotros podemos deducir que un gobierno està enganàndonos para poder lograr sus fines, inventando atentados, secuestros, conspiraciones, etc. porque siempre cometen algùn error garrafal o elemental que desmiente sus declaraciones... pero el enemigo espiritual es muy astuto, muy inteligente, muy perspicaz, y eso nos confunde aùn a los creyentes ya no digamos a los incrèdulos que no tienen quien los guiè, quièn los redarguya, quien los corrija. La conclusiòn del asunto serìa: ¡Cuidèmonos, porque el enemigo es astuto y està como leòn rugiente querièndonos devorar! Y eso solamente lo evitamos caminando de la mano de nuestro Señor, esa es la estrategia. David contra goliat y Josuè contra Jericò quizàs caben como ejemplos apropiados.

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