"No aceches cual malvado la casa del justo".
(Proverbios 24:15).
Hay situaciones en la vida que uno simplemente por mucho que les de vuelta no las entiende en el momento. Por ejemplo, còmo es posible que una persona devuelva mal por bien. Usted le hace un favor a una persona y en lugar de estar agradecido, èste le devuelve con abusos o con robos. Usted le presta dinero a alguien para que salga de una necesidad, y en lugar de gratitud lo que recibe es una enemistad, o en ocasiones ya no lo vuelve a ver. etc.
La escritura nos llama, lo hemos predicado muchas veces desde aquì, a que si de nosotros depende estemos en paz con todos, pero, sabemos que eso no es posible porque no todas las decisiones dependen de nosotros. Y hay personas que viven en tal desorden, en tal indisciplina, en tal grado de "yo lo merezco", que con ellos simplemente ni usted ni nadie podràn nunca vivir en paz. Es triste y lamentable que encontremos personas que creen merecerse todo, son personas poco esforzadas, personas mal educadas desde su niñez, e indisciplinadas y flojas en su madurez. No estamos libres de encontrarnos con ellas en cualquier àmbito (y ojalà no seamos nosotros una de ellas), pero lastiman a todo el que los rodea pues quieren obtener lo màs que puedan con el mìnimo de esfuerzo, y como la vida no se los permite no estàn en paz con nadie. Pues una persona con esas cualidades negativas no es bien recibida en la mayorìa de lugares. Son personas que al principio son todo amor, pero luego, poco a poco se va manifestando lo que tienen dentro y terminan enemistados con todo aquèl que los trata. Viven vidas muy solitarias, especialmente cuando los años van avanzando. Creen que el que tiene por haberse esforzado en la vida, tiene obligaciòn de darle a èl sin haberse esforzado. A esa clase de personas es a la que la escritura les dice: "No aceches la casa del justo... como si tù fueras un malvado".
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