"No te juntes con los que beben mucho vino, ni con los que se hartan de carnes".
(Proverbios 23:20).
Reza un proverbio popular: "Los familiares se heredan, pero las amistades se eligen". Esto nos explica que cuando alguien de la familia no se comporta segùn las normas establecidas, pues simplemente no podemos hacer nada porque no fuimos nosotros los que le dimos el apellido, pero, cuando de amistades se trata sì que podemos elegir con quien caminar y con quien no.
Dios nos llama a que tengamos mucho cuidado de quienes son las personas con las que decidamos caminar, pues las amistades nos pueden llegar a inclinar por muy buenos caminos si las sabemos elegir, pero nos pueden llevar por caminos muy tortuosos si las elegimos mal. Un bebedor de vino y uno que le gusta hartarse de carne son personas que tienen que tener recursos para poder cubrir esos gastos, y la pregunta es: ¿si se mantienen ocupados en gastar, entonces... cuàndo producen? Una persona improductiva es una persona que depende de otros no de sì mismo. No nos cansamos de reproducir el pensamiento del exgobernante de Uruguay, Don Josè (Pepe) Mujica: "Los que no trabajan, viven de los que sì lo hacen, y eso, no es del agrado de Dios". Busquemos como amistades a personas que amen a Dios; que anhelen los negocios de Dios y no los de los hombres; personas que su centro de vida y existencia no sean acumular riquezas, vivir entre placeres, desperdiciar el tiempo tan valioso que Dios nos regala. El Señor nos regalò un pensamiento que nos encanta reproducir: "Si hoy, no podemos ayudar a alguien; al menos pidàmosle a Dios la gracia para no serle tropiezo".
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