viernes, 21 de octubre de 2016

La caida.

"No te alegres cuando caiga tu enemigo, ni se regocije tu corazòn ante su desgracia".
(Proverbios 24:17).

Hay muchas situaciones que lastiman al hombre, pero cuando alguien le hace un daño la reacciòn del ser humano quisiera ser inmediata. Las personas que razonan lo hacen pacìficamente, por el contrario las personas que no razonan lo hacen violentamente. Ambas actitudes tienen una consecuencia teniendo las peores las que nacen de la violencia.

Primero que todo hemos de notar que Dios nos està diciendo que no tomemos la venganza o el desquite por mano propia, por una sencilla razòn, el que nos hace daño "ya sentenciò" su caìda, por ello dice: "No te alegres cuando caiga". Y luego, nos enseña que para què nos vamos a ensuciar las manos si la misma persona ya sentenciò "su desgracia". Nuestra venganza quizàs llegue a avergonzar en alguna ocasiòn al ofensor, o quizàs hasta llegue a lastimarlo con golpes, pero Dios nos està diciendo que èl ya "sentenciò su desgracia". Para que entendamos mejor èsta situaciòn, el diccionario de la Lengua Española nos enseña que desgracia significa: "Una situaciòn o suceso que produce gran dolor y sufrimiento". Quizàs ahora entendamos mejor aquella fracciòn de la escritura que nos dice:" Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE, dice el Señor" Romanos 12:19. Fijèmonos bien lo que dice: "amados", lo que implica que nosotros sì somos amados de Dios; luego dice: "nunca" o sea jamàs, por ninguna causa, por ningùn motivo os venguèis. En tercer punto nos dice: que la "ira" de Dios estarà sobre la persona que nos ha hecho daño. Y termina diciendo que la "venganza" o el pago la harà èl. Ahora bien, ciertamente el punto principal aquì es que no nos venguemos nosotros cuando somos ofendidos, pero en un segundo plano està el hecho de que no seamos "nosotros" quienes hagamos daño, pues entonces la situaciòn se nos revierte. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario