viernes, 7 de octubre de 2016

El hijo que agrada al Padre.

"El padre del justo experimenta gran regocijo; quien tiene un hijo sabio se solaza en èl".
(Proverbios 23:24).

En el concepto del mundo, un padre se llena el pecho de orgullo y la boca con expresiones de vanidad, cuando le puede demostrar a cualquiera que su hijo es un gran empresario; que es el gerente general de una gran transnacional; que ha adquirido muchos bienes; que se sienta a la mesa con gente muy importante, etc. Pero repetimos, ese es el concepto de èxito, de triunfo y de sabidurìa que mide el mundo.

Ahora bien, los paràmetros de Dios para èxito, triunfo o sabidurìa son otros: "Sè sabio hijo mìo.. y alegra mi corazòn; y sè prudente y apàrtate del mal (Proverbios 27:11). Para Dios las riquezas de èste mundo ¡cuàndo lo entenderemos!, son pobrezas en el cielo (si cabe el concepto) pues dice Apocalipsis que el "oro", que es lo màs preciado aquì en la tierra, es el asfalto o piso allà en las calles (Apocalipsis 21:21). Pero, una persona exitosa, que triunfa, que es sabia y que està cumpliendo el propòsito eterno de Dios aquì en la tierra, es aquella que "alegra el corazòn de su Dios" con sus acciones; y que "se aparta del mal" luchando por llevar una vida santa. En otras palabras, vemos la continuidad de la Palabra de Dios en todo su contexto bìblico, pues realmente lo que Dios nos vuelve a decir es que "no vivamos èsta vida egoìstamente". ¿Que tenemos problemas? Sì, ¿Que tenemos que enfrentarlos? Sì. ¿Que la vida no es fàcil? Sì. Sin embargo, hemos de comprender que para la gran mayorìa de personas la vida tiene "muchos" màs problemas que la nuestra; que la vida de otros los ha enfrentado a condiciones mucho màs extremas que a nosotros; y que, para la gran mayorìa de personas en el mundo la vida es mucho màs difìcil que para nosotros. ¡Què nos cuesta luchar por extender nuestra mano para ayudar a otros! No estamos obligados a solucionar todos los problemas de todo el mundo, pero aliviar el dolor, la pena, la necesidad de alguien... no nos dejarà sin comer, de eso, podemos estar seguros.

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