viernes, 30 de diciembre de 2016

Los ùltimos tiempos. (Parte Tres).

"Y entonces...vendrà el fin".
(Mateo 24:12b).

Punto tres: El Apòstol Pablo nos dejò dicho en 2ª de Timoteo 3:1-5:
"También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella".

¿Para quièn es un secreto el estado del mundo hoy en dìa? Corrupción, nepotismo, arbitrariedad, abusos, y, lo que es peor de todo, esos desmanes “dentro” de la iglesia de Jesucristo al igual que hace dos mil años, cuando fue “necesario” que el Señor viniera para cambiar los tiempos. Con razón el Apòstol Pedro en 2ª 2:3 nos advertirìa desde ese entonces que: por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, hoy, la iglesia se ha convertido otra vez en un mercado, en un comercio, en una empresa familiar que se hereda al màs cercano pariente. Punto tres: Los postreros tiempos serán tiempos peligrosos.

 


Punto cuatro: El profeta Zacarìas habìa dicho aproximadamente setecientos años antes: "He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad".
Cristo dijo en Lucas 21:20:
"Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado".

La tierra que Dios le prometió a Abraham y a su descendencia por medio de Isaac y no de Ismael, y que por cerca de 1900 años ha sido invadida por pueblos impíos, el pueblo Judìo recién la acaba de reconquistar a precio de sangre en 1947 (29 de noviembre según resolución # 49 de la ONU y entregada el 14 de mayo de 1948). Por lo tanto, pese a la traiciòn de políticos corruptos y sus interesados económicos y a medios de la comunicación manipulados que lo quieren desmentir, la tierra de Canaàn (mal llamada Palestina) es un territorio del pueblo de Dios, Israel, no de pueblos impíos.


Pero, volviendo al punto de los tiempos del fin, no estamos muy lejos de verlos pues el dìa 23 de diciembre de èste año, una resolución de la ONU ha decidido obligar a Israel a volver a su “minúsculo” territorio de 1967. Teniendo que devolver el resto del territorio conquistado a pueblos impíos. Israel, con derecho, se resiste, resultado: el mundo estarà en contra de Israel. Dios dijo a Abraham: “A quien te bendiga, bendecirè; pero a quien te maldiga, maldecirè”. Estemos atentos, pues hoy màs que nunca “empiezan” a sonar “trompetas” como està anunciado en Apocalipsis. Pero el mundo tiene que saber algo muy importante, dicho por David Ben Guriòn y repetido èsta semana por Ayelet Shaked ministra de Israel: “Si Israel sobrevivió a Faraòn… sepan pueblos impíos, que Israel sobrevivirà a esto”. Punto cuatro: Cuando viereis a Jesusalèn rodeada de ejércitos sabed que mi venida es pronta.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Los ùltimos tiempos. (Parte Dos).

"Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriarà".
(Mateo 24:12).

Punto uno: Nadie puede negar que estamos viviendo los tiempos màs impersonales de la historia, jamàs un hombre habìa sido considera sin identidad, sin nombre, como sucede hoy en dìa, cuando somos un nùmero para el Estado; un nùmero para la Universidad; un nùmero para el Seguro Social; un nùmero para las entidades financieras, etc. 
En otro sentido, ya pasaron aquellos dìas en que una persona tenìa por hecho o casi por obligaciòn el dar su vida por el pròjimo, hoy, primero yo, segundo yo, y por ùltimo yo. La comercializaciòn global, el amor y el ancia de obtener dinero nos ha matado el amor, aùn por los propios, pues debido a esa "satànica doctrina de paz, poder y prosperidad", hasta nos han inculcado que si "sirvo" a Dios, entonces Dios tiene la "obligaciòn" de proveerme para los mìos. Que mientras màs me mantengo en la iglesia, "màs" comprometo a Dios para que me provea para mis necesidades; que si "sirvo" a Dios, entonces "tengo" que ser pròspero. Falso, el que no trabaja que no coma; y, compra la verdad y no la vendas dice Dios. Punto uno: Hemos perdido el amor.

Punto dos: Si usted se toma la molestia de leer Mateo 24; Marcos 13 o Lucas 21, se darà cuenta que "YA" estamos a las puertas de ese dìa. Muchos esperaban que despuès de dos mil años de la venida de Cristo, "ahora" estuvieran por empezar los "ùltimos dìas". Se tenìa la idea de que los ùltimos dìas serìan el extremo de esos dos milenios. Bueno, el Apòstol Juan nos indica en 1ª de Juan 2:18, que los "postreos dìas o los ùltimos dìas" iniciaron con la venida del Mesìas; El Apòstol Pedro nos indica en 1ª de Pedro 1:20 que, Cristo estaba preparado desde la fundaciòn del mundo para ser manifestado en los "ùltimos tiempos", y dèjenos decirle que Cristo se "manifestò" hace dos mil años. El escritor de Hebreos nos indica en 1:2 què: En èstos "ùltimos tiempos", Dios nos ha hablado por medio de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, quien vino hace dos mil años. Punto dos: Ya estamos en los ùltimos tiempos.

Hermanos y amigos que siguen èste Blog... Estamos caminando sobre la cuerda floja, solamente que unos lo entienden y otros lo quieren ignorar. Pero los que lo entienden se preparan y los que lo ignoran no. No es lo mismo caminar sabiendo que abajo de esa cuerda hay tiburones, que creer que los tiburones no existen.

*Continuaremos.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los ùltimos tiempos. (Parte Uno)

"Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriarà".
(Mateo 24:12).

Unos discìpulos tenìan la misma duda que muchas personas tienen hoy, y le preguntan a Cristo: Señor ¿Què señales habràn del fin? Si usted se toma la molestia de leer Mateo 24; Marcos 13 o Lucas 21, se darà cuenta que "YA" estamos a las puertas de ese dìa. Las señales se estàn cumpliendo en nuestras narices pero por "ignorancia del cumplimiento de los tiempos" no las vemos.


El Apòstol Pablo nos dejò dicho en 2ª de Timoteo 3:1-5:
"También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita".

El profeta Zacarìas habìa dicho aproximadamente setecientos años antes:
"He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad".

Pero, acaso el màs importante argumento es èste, Cristo dijo en Lucas 21:20:

"Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado".

* El anàlisis mañana.

martes, 27 de diciembre de 2016

La lealtad.

"El que vela por su amo recibirà honores".
(Proverbios 27:18b).

Lealtad, es el sentimiento de respeto y fidelidad a los compromisos adquiridos. Recien acabamos de compartir que Dios nos exhorta a que nuestro sì, sea un sì; y que nuestro no, sea un no... no importando las consecuencias. Los discìpulos decidieron dar el sì a Cristo, y humana o materialmente hablando lo perdieron todo, pero su sì, siguiò siendo un sì. No se puede cambiar a conveniencia, pues eso... NO es lealtad.

Hemos compartido tambièn que Cristo es un caballero, èl toca a nuestra puerta y si le abrimos entra, pero si nos mira renuentes èl da la media vuelta y se va. Seguir a Cristo no es una tradiciòn; no es una costumbre familiar, no lo hacemos porque nuestros padres nos lo dijeron; no lo hacemos porque como nuestros abuelitos lo hicieron nosotros tambièn. Seguir a Cristo es una "decisiòn personal". Como explicamos, los discìpulos no siguieron a Cristo porque sus abuelitos lo hacìan; por tradiciòn o por costumbre, lo hicieron de "propia voluntad" y afrontando lo que se viniera encima o por delante. Es màs, de propia voluntad dieron sus vidas por esa causa. A eso se le llama lealtad. Seguir algo porque es tradiciòn familiar nos lleva al hecho de que en cuanto encontramos "distractores" perdemos la lealtad, esos distractores van desde un pequeño placer como fumar, tomar, parrandear o mentir, etc. hasta llegar a un estilo de vida que ninguno desea imitar ¿Por què? Porque eso no es lealtad a los principios morales, èticos y espirituales que Cristo desea de su pueblo. Si hacemos las cosas por tradiciòn, nuestra lealtad vivirà en un hilo, y despuès de màs de seis dècadas de existencia podemos asegurar que un hilo espiritual, no soporta mucho antes de romperse. Si nuestro amo es Cristo, recibiremos honores; si nuestro amo es la tradiciòn, la costumbre, la conveniencia... difìcilmente. Pues hemos probado que una persona que vive por conveniencia no es confiable.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Menguando es como se crece.

"El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre".
(Proverbios 27:17).

No todo el que està en la iglesia irà al cielo, pero no todos los que estàn en la calle iràn al infierno, esa es una premisa ciertìsima. Muchas personas (el 90% de la humanidad dice Amòs 5:3) no van a entrar al reino de los cielos, no porque Dios no las quiera dejar entrar sino porque ellos mismos eligiràn no entrar. Los placeres de èste mundo seràn su tropiezo màs grande; otros porque alguien les servirà de estorbo; pero lo màs delicado es que una buena parte de esa humanidad no entrarà porque ellos mismos se serviràn de estorbo, roguemos por no estar entre ellos.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, resa un dicho popular; la escritura lo califica asì: "No seas sabio segùn tu propia opiniòn, pues eso, te apartarà de Dios". Es muy lamentable pero hemos de entender que la "rutina" entrò a la iglesia para acomodo de muchos, y el "acomodo" nos hace llegar a pensar que lo que estamos haciendo es lo correcto, y media vez pensamos asì, estamos excluyèndonos de menguar para crecer. Se señala entre los creyentes al que no llega a los servicios, pero no se mira que muchos estàn allì pero con su mente y corazòn en otro lado; se señala al que està fuera de la iglesia, pero no se miran los sacrificios que hace para satisfacer las necesidades de otras personas, dando su vida por otros. Algunas congregaciones creen que mientras màs actividades se tengan en la iglesia, màs se compromete a Dios para que los bendiga y los prospere, porque no han visto que ya son personas bendecidas y pròsperas (vea Efesios 1). No han logrado entender que, eso tambièn son obras y no fe. Es menguando como podemos entrar al reino de los cielos, la fe nos lleva a eso, a menguar. Y por ello es que Dios en su infinita misericordia nos ha puesto cierta clase de personas frente nuestro, para que sean ellas la ayuda (si entendemos) o el estorbo (si nos resistimos) para que seamos obligados a menguar. Lejos de estar molestos con esas personas, debemos bendecirlas porque ellas van a ser la "causa" por la cuàl entremos. Algùn dìa en la eternidad estaremos muy agradecidos por las personas que hoy creemos son un estorbo o una ayuda para que los propòsitos de Dios se cumplan en nuestra vida. Pero entendamos algo, al reino de los cielos dice la escritura muy claramente: "solamente entrarà el remanente", y los remanentes jamàs han estado formados por abundancias. La pregunta que bien cabe hacernos es: ¿Con la vida que estamos llevando, somos remanente o somos estorbo?

domingo, 25 de diciembre de 2016

Pero no le recibieron.

"A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios".
Ya està, se pasò la Navidad, muchos nervios, muchas carreras, mucha buya, miles de gastos... y el resultado: Unos contentos porque recibieron lo que querìan, pero otros no tanto, porque no lo recibieron. Y ahora, a esperar otros 365 dìas para lo mismo.

Pero la esencia del evento ¿Serà que se captò?.  O, solamente fue otra fiesta màs. No importa lo material que dimos o no dimos, mucho menos nos debiera importar lo que recibimos o no. Se "supone" que estàbamos celebrando el nacimiento del regalo màs bello jamàs ofrecido:  El Hijo de Dios entre nosotros, algunos lo recibieron otros aùn siguen pensando en lo que no recibieron materialmente. La exhortaciòn es: "No esperemos otros 365 dìas màs, HOY es el dìa de recibir ese regalo". De lo contrario, asì como nosotros lo rechazamos a èl, asì nos sentiremos nosotros rechazados por todos. Asì como lo aislemos nosotros a èl de nuestra vida, asì nos sentiremos nosotros aislados de los demàs. Meditemos.

sábado, 24 de diciembre de 2016

En Belèn de Judea.

"Despuès de que Jesùs naciò en Belèn de Judea".
(Mateo 2:1).

Josè (un hombre judìo)  que era justo y que vivìa en Nazaret de Galilea, recibe la visita de un enviado de Dios que le dice: "Josè, hijo de David, no temas recibir a Marìa (una mujer judìa) por esposa, pues lo que lleva en su vientre, fue concebido por obra del Espìritu Santo". Entendamos, todo esto sucediò NO en Roma, NO en ningùn lugar àrabe... sino en Israel. Por lo tanto, Jesùs, el niño (el hombre) llevaba por parte de ambos padres sangre judìa en sus venas, no romana ni àrabe. Y Dios habìa dicho a Abraham, Padre fìsico por elecciòn divina de la naciòn Judìa: "Todo el que te bendijere, serà bendito; pero todo el que te maldijere, serà maldito".

Es por esa razòn, que cuando leemos en el evangelio del Apòstol Juan en 3:16 que: "El que niega a Jesùs, YA ESTA CONDENADO", no es una religiòn, no es una secta, no son los hombres los que estàn condenando a una muerte espiritual eterna al que lo niega, sino es Dios dando el cumplimiento de la promesa hecha a Abraham. La historia es de sobra conocida, Josè vive en Nazaret de Galilea, el emperador Augusto Cèsar ordena un censo, Josè tiene que dirigirse a su lugar de nacimiento para ser censado, y, allì, en Belèn de Judea, no en Roma ni en ningùn lugar Àrabe... nace el Salvador del mundo. Dios ordena que le pongan un nombre, pero no un nombre romano ni àrabe, sino uno Judìo: Emanuel que significa: "Dios con nosotros". Y ese niño, del cuàl el dìa de hoy se celebra en todo el mundo su nacimiento, fue quien trajo la salvaciòn a todo aquèl que lo recibe por Rey y Señor de su vida. Es por fe, no por obras para que nadie se glorìe. Una fe que todos hemos recibido en alguna medida para que tambièn nadie diga: "A mì me excluyò Dios". Todos hemos recibido un grano de fe, la diferencia entre unos y otros està en que unos la hemos tomado y otras la estàn desechando. Es un regalo, y un regalo o se toma o se desecha pero eso no depende de quien da el regalo sino de quien lo recibe. El Salvador del mundo està frente nuestro ¿Lo tomamos o lo dejamos? Eso, depende de nosotros.