lunes, 26 de diciembre de 2016

Menguando es como se crece.

"El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre".
(Proverbios 27:17).

No todo el que està en la iglesia irà al cielo, pero no todos los que estàn en la calle iràn al infierno, esa es una premisa ciertìsima. Muchas personas (el 90% de la humanidad dice Amòs 5:3) no van a entrar al reino de los cielos, no porque Dios no las quiera dejar entrar sino porque ellos mismos eligiràn no entrar. Los placeres de èste mundo seràn su tropiezo màs grande; otros porque alguien les servirà de estorbo; pero lo màs delicado es que una buena parte de esa humanidad no entrarà porque ellos mismos se serviràn de estorbo, roguemos por no estar entre ellos.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, resa un dicho popular; la escritura lo califica asì: "No seas sabio segùn tu propia opiniòn, pues eso, te apartarà de Dios". Es muy lamentable pero hemos de entender que la "rutina" entrò a la iglesia para acomodo de muchos, y el "acomodo" nos hace llegar a pensar que lo que estamos haciendo es lo correcto, y media vez pensamos asì, estamos excluyèndonos de menguar para crecer. Se señala entre los creyentes al que no llega a los servicios, pero no se mira que muchos estàn allì pero con su mente y corazòn en otro lado; se señala al que està fuera de la iglesia, pero no se miran los sacrificios que hace para satisfacer las necesidades de otras personas, dando su vida por otros. Algunas congregaciones creen que mientras màs actividades se tengan en la iglesia, màs se compromete a Dios para que los bendiga y los prospere, porque no han visto que ya son personas bendecidas y pròsperas (vea Efesios 1). No han logrado entender que, eso tambièn son obras y no fe. Es menguando como podemos entrar al reino de los cielos, la fe nos lleva a eso, a menguar. Y por ello es que Dios en su infinita misericordia nos ha puesto cierta clase de personas frente nuestro, para que sean ellas la ayuda (si entendemos) o el estorbo (si nos resistimos) para que seamos obligados a menguar. Lejos de estar molestos con esas personas, debemos bendecirlas porque ellas van a ser la "causa" por la cuàl entremos. Algùn dìa en la eternidad estaremos muy agradecidos por las personas que hoy creemos son un estorbo o una ayuda para que los propòsitos de Dios se cumplan en nuestra vida. Pero entendamos algo, al reino de los cielos dice la escritura muy claramente: "solamente entrarà el remanente", y los remanentes jamàs han estado formados por abundancias. La pregunta que bien cabe hacernos es: ¿Con la vida que estamos llevando, somos remanente o somos estorbo?

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