“Para mostrar en tì mi
poder”
(Romanos 9:17).
¿Cuàntas veces y cuàntas
personas nos hemos preguntado en el momento àrido de una tragedia… en dònde
està Dios? Sin darnos cuenta que Dios estuvo allì, y que fue èl, quien precisamente
permitió lo que nos sucedió.
Todo lo que Dios hace es
bueno, porque èl es un Dios bueno. Que para nosotros en determinados momentos
sea “desagradable” lo que nos toque vivir, eso es otra situación. Pero Dios
elige cada evento, cada persona, cada momento para nuestro beneficio como creyentes.
Lo vemos en el ejemplo del faraòn con Israel en los tiempos del èxodo, pues fuè
un “instrumento” de Dios para hacer aprender a Moisès y al pueblo muchas
lecciones (Gènesis Exodo 14:4). Y lo mismo nos sucede en la caminata cristiana,
pero tenemos que pedirle al Espìritu Santo que tenga misericordia de nosotros
para que podamos aprender esas lecciones. Por dos razones, la primera es que
nos harán crecer como creyentes; y la segunda, es porque necesitamos ayudar a
otros a llegar a la meta. Por ello, si no aprobamos a la primera vendrán màs
pruebas, pues son lecciones que no podemos dejar de recibir.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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