martes, 19 de diciembre de 2017

¡Este penoso trabajo! (Parte dos).



“Todo es vanidad y aflicción de espíritu”
(Eclesiastès 1:14).

Salomòn, pregunta, recién iniciados sus consejos: “¿Què provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?” (Eclesiastès 1:3).

Mensaje número tres: No nos “afanemos” en el trabajo, pero tampoco tomemos excusa y nos volvamos unos vagos o mantenidos. Trabajemos con gozo, con buena actitud, con pasión, disfrutándolo ya que es un privilegio el poder tenerlo y realizarlo pero, repetimos, sin “afanarnos” porque entonces lo convertimos en un ídolo, y la idolatrìa tanto material como espiritual Dios la reprende (Filipenses 4:6-7. En èste verso, nada es nada incluyendo lo espiritual, prueba Eclesiastès 7:16). Salomòn continùa diciendo: “Este penoso trabajo diò Dios a los hombres, y todo es vanidad y aflicción de espíritu” (Eclesiastès 1:13-14). Mensaje número cuatro: Todo lo que emprendamos como humanos será una aflicción en nuestro diario vivir. Està escrito, “nada” de lo que hubiéramos hecho o que estemos haciendo nos llevarìa por un camino sin problemas. Durante el Imperio Romano decìan: “Todos los caminos llevan a Roma”, pues Dios nos dice por medio de un sabio: “Todos los trabajos que el hombre realice, llevaràn consigo: Aflicciòn de espíritu”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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