“Todo es vanidad y aflicción
de espíritu”
(Eclesiastès 1:14).
Salomòn, pregunta, recién
iniciados sus consejos: “¿Què provecho tiene el hombre de todo su trabajo con
que se afana debajo del sol?” (Eclesiastès 1:3).
Mensaje número tres: No nos
“afanemos” en el trabajo, pero tampoco tomemos excusa y nos volvamos unos vagos
o mantenidos. Trabajemos con gozo, con buena actitud, con pasión, disfrutándolo
ya que es un privilegio el poder tenerlo y realizarlo pero, repetimos, sin
“afanarnos” porque entonces lo convertimos en un ídolo, y la idolatrìa tanto
material como espiritual Dios la reprende (Filipenses 4:6-7. En èste verso,
nada es nada incluyendo lo espiritual, prueba Eclesiastès 7:16). Salomòn
continùa diciendo: “Este penoso trabajo diò Dios a los hombres, y todo es
vanidad y aflicción de espíritu” (Eclesiastès 1:13-14). Mensaje número cuatro:
Todo lo que emprendamos como humanos será una aflicción en nuestro diario
vivir. Està escrito, “nada” de lo que hubiéramos hecho o que estemos haciendo
nos llevarìa por un camino sin problemas. Durante el Imperio Romano decìan: “Todos
los caminos llevan a Roma”, pues Dios nos dice por medio de un sabio: “Todos
los trabajos que el hombre realice, llevaràn consigo: Aflicciòn de espíritu”.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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