miércoles, 27 de diciembre de 2017

El resultado de hacer el bien (Parte dos).



“Si bien hicieres, ¿No seràs enaltecido?
(Gènesis 4:7).

Todos somos muy buenos para juzgar o criticar las situaciones o la vida de las demás personas, pero pocas personas tienen la capacidad para criticarse con la misma severidad.

Es quizás, por esa situación, que cuando le pasa algo desagradable a alguien, luego pensamos: ¡Ahhh, si no hubiera hecho tal cosa, no le hubiera pasado tal otra!  Nuestros pueblos latinos fuimos conquistados y sometidos por una “religión”, y esa “religión” nos enseñò que si hacíamos algo malo, la tierra se iba a abrir y nos tragarìa; que un rayo nos caerìa encima y nos consumirìa; que, al pecar, todos los males y las pestes del mundo nos iban a ir a buscar a nuestra casa, etc. Es por ello, que la tendencia es pensar que cuando alguien hace algo que nosotros consideramos malo, tiene que pagarlo con algún mal que le venga “repentinamente”. Y, lamentablemente, no son pocos, los que hasta se mantienen a la expectativa para verificarlo en otros, pero curiosamente, no ellos. Dios ¡NO actùa asì! La historia lo prueba (Nùmeros 18:14). Lo que Dios dejó escrito es: “Todo tiene una consecuencia, si hacemos el bien tendremos una recompensa; pero si hacemos el mal tendremos un castigo” (Romanos 6:23). Lo que tampoco implica una recompensa o un castigo “repentinos”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


No hay comentarios:

Publicar un comentario