“Todo es vanidad y aflicción
de espíritu”
(Eclesiastès 1:14).
Hay justos a quienes
acontece como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como
si hicieran obras de justos (Eclesiastès 8:14).
Luego de èsta declaración,
Salomòn nos recomienda, no importando nuestra situaciòn: “Està alegre, come y
bebe el fruto de tu trabajo” (Eclesiastès 8:15). Que la abundancia económica o
de bienes en personas impías no nos baje el ànimo, Dios, por medio de Salomòn
nos incita a que “gocemos” no importando la situación que estamos vivendo. Esto
no implica hacer fiesta en un tiempo de luto, escasez, limitación o enfermedad,
pero sì a que tengamos “contentamiento” en todo tiempo. Esa es la diferencia
entre tener a Cristo en el corazón o solamente tener una vaga nociòn de un
Dios. Tener a Cristo en el corazón no es dejar de tener problemas, sino saber
que tendremos su mano auxiliadora en el momento adecuado extendida hacia
nosotros. Tener esa esperanza que el impìo no tiene, y por lo que se abandona o
se deja llevar a extremos trágicos. “Ser ejemplo en tiempos de crisis”, eso es
tener a Cristo en el corazón, eso es ser creyente.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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