miércoles, 13 de diciembre de 2017

El amor verdadero (Conclusiòn).



“Nadie tiene un mayor amor”.
(Juan 15:13).

El amor “verdadero” entonces, no es aquèl que deja de dar porque ya no recibió. Ni mucho menos aquèl que se va porque la belleza física se terminò. El amor verdadero nunca deja de ser, ni aùn, después de que el otro fallece (1ª Corintios 13:8).

Dios no deja de darnos bienestar todos los días a pesar de que pecamos; Dios no se aleja de nosotros porque no le correspondemos; Dios nunca deja de ser y estar para nosotros pase lo que pase (Romanos 5:8). Y ese es el patrón que nosotros los creyentes tenemos que tener para con nuestras parejas. Cuando decimos que “Si” a Dios, èl nunca deja de sernos fiel. Cuando nosotros le decimos que “Sì” a nuestra pareja nunca debemos dejarle de ser fiel. Por ello, todo hombre que se aleje del consejo de Dios, corre riesgos y pone en riesgos a su esposa y familia; y toda mujer que se aleje de la protección del esposo que se somete a Dios, corre riesgos ella y hace correr riesgos a su esposo e hijos. Es un privilegio muy grande que debemos respetar y honrar el tener una pareja que ame, respete y obedezca a Dios y a nosotros. No debiéramos menospreciarlo… en la riqueza y menos en la pobreza; en la salud y menos en la enfermedad.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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