“Todo es vanidad y aflicción
de espíritu”
(Eclesiastès 1:14).
¿Por què es penoso el
trabajo? Pues, porque el que lucha y no logra sus metas: ¡Se frustra!; pero el
que lucha y las logra, sus penas son otras: ¡Cuidar de no perder lo que se ha
ganado con tanto esfuerzo!.
A ese respecto, tambièn
Salomòn nos enseña: “¿Cuàl es el fin de tanto trabajo?” (Eclesiastès 2:3). El
fin es: ¡Aborrecer tanto afán! (Eclesiastès 2:17). ¿Por què? pues porque TODO
lo que hemos hecho, como se dijo, no sòlo hay que cuidarlo sino se lo dejaremos
a un heredero, simplemente no nos llevaremos nada, y: “Quièn sabe si será sabio
o necio el que se enseñorearà de todo nuestro trabajo” (Eclesiastès 2:18-19).
Mensaje número cinco: ¿La educación y el ejemplo que estamos dejando a nuestros
hijos, alcanzarà para que no desperdicien lo mucho o poco que nosotros hicimos
por y para ellos? ¿Estamos instruyendo a nuestra gente a que todo en èsta vida
necesita un esfuerzo, o los estamos instruyendo a estirar la mano solamente
para pedir y pretender recibir? (Proverbios 22:6). Por ello, Salomòn nos da un
consejo màs: “Disfruta del fruto del trabajo de tus manos” (Eclesiastès 2:24).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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