miércoles, 20 de diciembre de 2017

¡Este penoso trabajo! (Parte tres).



“Todo es vanidad y aflicción de espíritu”
(Eclesiastès 1:14).

¿Por què es penoso el trabajo? Pues, porque el que lucha y no logra sus metas: ¡Se frustra!; pero el que lucha y las logra, sus penas son otras: ¡Cuidar de no perder lo que se ha ganado con tanto esfuerzo!.

A ese respecto, tambièn Salomòn nos enseña: “¿Cuàl es el fin de tanto trabajo?” (Eclesiastès 2:3). El fin es: ¡Aborrecer tanto afán! (Eclesiastès 2:17). ¿Por què? pues porque TODO lo que hemos hecho, como se dijo, no sòlo hay que cuidarlo sino se lo dejaremos a un heredero, simplemente no nos llevaremos nada, y: “Quièn sabe si será sabio o necio el que se enseñorearà de todo nuestro trabajo” (Eclesiastès 2:18-19). Mensaje número cinco: ¿La educación y el ejemplo que estamos dejando a nuestros hijos, alcanzarà para que no desperdicien lo mucho o poco que nosotros hicimos por y para ellos? ¿Estamos instruyendo a nuestra gente a que todo en èsta vida necesita un esfuerzo, o los estamos instruyendo a estirar la mano solamente para pedir y pretender recibir? (Proverbios 22:6). Por ello, Salomòn nos da un consejo màs: “Disfruta del fruto del trabajo de tus manos” (Eclesiastès 2:24).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



No hay comentarios:

Publicar un comentario