lunes, 3 de abril de 2017

Los afanes (Parte final).

El cìrculo económico familiar.

“Yo sugiero que no se casen” nos aconsejò el Apòstol Pablo, pero, ¿Què hacemos si ya estamos casados? El mismo nos responde: Primero velemos por “nuestra” casa, pues el que no vela primero por su casa es PEOR que un impìo (1ª Timoteo 5:8). Selah.

Un experto y exitoso economista enseñò lo siguiente: “Tenga paz econòmica”. ¿Còmo? “Mantenga usted el control del cìrculo económico familiar, y no permita que el cìrculo económico familiar lo controle a usted”. Ahora la pregunta del millón: ¿Què es el cìrculo económico familiar?  Simplemente es el “presupuesto de gastos mínimos necesarios” que una persona tiene al mes para mantener “bien” a su familia. Mientras nosotros mantengamos el control sobre ese gasto, nosotros gobernaremos los “afanes”; en el momento en que ese cìrculo se salga de nuestras manos, nosotros seremos los gobernados por los “afanes”. La escritura nos dice: “El necio todo lo disipa” (Proverbios 21:20), en otras palabras el mal administrador no “invierte” su dinero… simplemente lo “gasta”. Invertir el dinero es dirigirlo “primero” a las prioridades, y, lo que “sobra” a los gustos. Desde el principio de la humanidad NADIE que haya sido mal administrador se ha burlado de los “afanes”, no creamos nosotros que seremos los primeros en hacerlo. Acaso la gran lección en èste tema es: “Tomemos en cuenta a Dios, no hagamos nada con nuestras propias fuerzas” (vea Deuteronomio 8:18). Amèn.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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