El cìrculo económico
familiar.
“Yo sugiero que no se casen”
nos aconsejò el Apòstol Pablo, pero, ¿Què hacemos si ya estamos casados? El
mismo nos responde: Primero velemos por “nuestra” casa, pues el que no vela
primero por su casa es PEOR que un impìo (1ª Timoteo 5:8). Selah.
Un experto y exitoso
economista enseñò lo siguiente: “Tenga paz econòmica”. ¿Còmo? “Mantenga usted
el control del cìrculo económico familiar, y no permita que el cìrculo
económico familiar lo controle a usted”. Ahora la pregunta del millón: ¿Què es
el cìrculo económico familiar?
Simplemente es el “presupuesto de gastos mínimos necesarios” que una
persona tiene al mes para mantener “bien” a su familia. Mientras nosotros
mantengamos el control sobre ese gasto, nosotros gobernaremos los “afanes”; en
el momento en que ese cìrculo se salga de nuestras manos, nosotros seremos los
gobernados por los “afanes”. La escritura nos dice: “El necio todo lo disipa”
(Proverbios 21:20), en otras palabras el mal administrador no “invierte” su
dinero… simplemente lo “gasta”. Invertir el dinero es dirigirlo “primero” a las
prioridades, y, lo que “sobra” a los gustos. Desde el principio de la humanidad
NADIE que haya sido mal administrador se ha burlado de los “afanes”, no creamos
nosotros que seremos los primeros en hacerlo. Acaso la gran lección en èste
tema es: “Tomemos en cuenta a Dios, no hagamos nada con nuestras propias
fuerzas” (vea Deuteronomio 8:18). Amèn.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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