jueves, 6 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte uno)

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

La escritura nos enseña solamente en dos de los cuatro evangelios el Padre Nuestro. En los evangelios de los apóstoles Mateo y Lucas, y quizás “nunca” lo habíamos notado, pero existen diferencias entre ambos. ¿Cuàl es la razón? Que Mateo fue testigo presencial mientras que Lucas no habiendo sido discípulo, lo tuvo que investigar (vea Lucas 1:1-4). Por ello, tomaremos la versión de Mateo.

Sabemos que Orar: Significa “platicar” con Dios o lo que es lo mismo “dialogar” con Dios. Que en una plàtica o diálogo intervienen al menos dos personas, y que por lo tanto no es una charla de una sola vìa. ¿Què implica èsto? Pues que asì como hablamos también tenemos que escuchar. Antiguamente no se podía hablar con Dios directamente, solamente el Sumo Sacerdote lo podía hacer, y lo podía hacer sòlo una vez al año (Hebreos 9:7). Pero a la muerte de Cristo, el velo del Templo se rasgò, figura que Dios mismo estaba permitiendo el acceso directo de cualquiera de sus hijos a su presencia (Hebreos 4:16).

El Padre Nuestro que el Apòstol Mateo nos enseña es el siguiente: Padre nuestro que estàs en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hàgase tu voluntad, como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdònanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino lìbranos del mal.
(Mateo 6:9-13).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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