miércoles, 12 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte cinco).

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

VENGA TU REINO.

Iniciemos por el principio ¿Què es el reino? Un reino se define como un territorio en donde hay un soberano que tiene poder absoluto sobre ese territorio. Cuando Cristo estuvo entre nosotros dijo: “Arrepentìos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). La palabra griega “Basilea” que fue la que Jesùs utilizò en èste texto, eso significa. Por lo tanto, cuando nos referimos “Al reino de los cielos” nos referimos a un territorio en donde Dios es quien gobierna. No importando en “dònde” se encuentre ese territorio.

Quizàs ahora entenderemos mejor por què Cristo orò: “Guàrdalos, porque están en el mundo pero no son del mundo” (Juan 17:15). Ahora bien, las escrituras dicen que el diablo, satanàs, el príncipe de las tinieblas es el “dios” de èste mundo, entonces ¿Còmo es posible que Dios también reine? Cristo dijo: “La vida eterna es conocer al Padre, y quien me conoce a mì, conoce al Padre” (Juan 17:3). Por lo tanto, cuando aceptamos o venimos a Cristo (Juan 3:16), el reino ya vive “en” nosotros. “Nosotros” somos el territorio en el cuàl ya reina Dios, por ello la oración de Cristo la entendemos mejor: “Guàrdalos, porque están en el mundo pero no son del mundo”. Y de èl viene nuestra fuerza para vencer nuestras debilidades, què, aun y cuando los de fuera no lo vean, o, nosotros no lo veamos en ellos, Dios sì lo ve pues es èl quien lo hace. Su reino en nosotros.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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