“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).
VENGA TU REINO.
Iniciemos por el principio
¿Què es el reino? Un reino se define como un territorio en donde hay un
soberano que tiene poder absoluto sobre ese territorio. Cuando Cristo estuvo
entre nosotros dijo: “Arrepentìos, porque el reino de los cielos se ha
acercado” (Mateo 4:17). La palabra griega “Basilea” que fue la que Jesùs
utilizò en èste texto, eso significa. Por lo tanto, cuando nos referimos “Al
reino de los cielos” nos referimos a un territorio en donde Dios es quien
gobierna. No importando en “dònde” se encuentre ese territorio.
Quizàs ahora entenderemos
mejor por què Cristo orò: “Guàrdalos, porque están en el mundo pero no son del
mundo” (Juan 17:15). Ahora bien, las escrituras dicen que el diablo, satanàs,
el príncipe de las tinieblas es el “dios” de èste mundo, entonces ¿Còmo es
posible que Dios también reine? Cristo dijo: “La vida eterna es conocer al
Padre, y quien me conoce a mì, conoce al Padre” (Juan 17:3). Por lo tanto,
cuando aceptamos o venimos a Cristo (Juan 3:16), el reino ya vive “en” nosotros.
“Nosotros” somos el territorio en el cuàl ya reina Dios, por ello la oración de
Cristo la entendemos mejor: “Guàrdalos, porque están en el mundo pero no son
del mundo”. Y de èl viene nuestra fuerza para vencer nuestras debilidades, què,
aun y cuando los de fuera no lo vean, o, nosotros no lo veamos en ellos, Dios
sì lo ve pues es èl quien lo hace. Su reino en nosotros.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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