viernes, 29 de septiembre de 2017

¡Entonces viene el fin! (Parte uno).



“De la higuera aprended”
(Mateo 24:32).

Nos guste o no nos guste, simpaticemos o no con el pueblo de Israel, es el pueblo elegido por Dios (Gènesis 12:2). A Abraham le dijo Dios acerca de su hijo Isaac: “Por mì mismo he jurado, que tu hijo, tu ÙNICO hijo (Isaac) de cierto será bendecido y poseerà las puertas de sus enemigos” (Gènesis 22:16-17). Hemos de hacer constar que Ismael ya existía y era mayor que Isaac por 14 años pero no fue contado por hijo (vea Gènesis 16:16 y compárelo con Gènesis 21:5).

Cuando Cristo iba saliendo del Templo de Jerusalèn, profetiza que ese templo iba a ser destruido (Mateo 23:38). Entonces, cuatro de sus discípulos le preguntaron: Señor ¿Cuàndo será esa destrucción y què señales habrán de tu venida y del fin del mundo? (Marcos 13:3-4). Los discípulos “creyeron” que lo que venìa era el fin del mundo, por ello utilizaron para preguntar la palabra griega “suntelea” (fin del siglo o del mundo). Pero, cuando Cristo les responde no utiliza esa misma palabra sino otra, también griega: “Thelos”, que significa: “Un cambio”. No està demás decir que esa es la palabra que se utilizaba desde tiempos inmemorables en Grecia (cuna de las artes) en obras de teatro para el momento que se hacìa un “cambio de escena”, de allì la expresión: “arriba el telòn, abajo el telòn (Thelos)“ (Mateo 24:6). Cristo les estaba respondiendo que cuando el templo y el lugar santo fueran destruidos… entonces ocurrirìa su venida, y que su venida NO significaba ni representaba el fin del mundo sino tan sòlo un cambio.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





jueves, 28 de septiembre de 2017

La abominaciòn.



“La abominación desoladora de la que hablò Daniel”.
(Mateo 24:15).

Abominaciòn: rechazo o condena enérgica contra algo o alguien. Desoladora: destrucciòn a nivel de devastación o ruina. El evangelio de Mateo nos habla de una “abominación desoladora” en la tierra en los tiempos del fin. Pero ¿Sobre què tierra?

Segùn vemos en los evangelios de Mateo (21); Marcos (13) y Lucas (21), el inicio de esa abominación desoladora (rechazo o devastación), será también el inicio de la “Gran Tribulaciòn” que està profetizada. La escritura (Marcos 13:14) nos remonta a lo que escribió el profeta Daniel: “Tropas (ejércitos) profanaràn el santuario y quitaràn el continuo sacrificio” (Daniel 11:31) Y sigue dicièndonos que: “Desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta que termine la abominación desoladora (destrucción o devastación), habrá 1290 dìas o sea 3 ½ años (Daniel 12:11), o sea 42 meses (Apocalipsis 11:2), igual a Tiempo, tiempos y medio tiempo (Apocalipsis12:14). Y que, al compararlo con lo que nos dice Lucas 21:20 y Apocalipsis 11:8, concluimos que la ciudad o la tierra de la que se està hablando es “Jerusalèn”. Y según Cristo, Israel, es la higuera (Mateo 24:32), el reloj de Dios (Mateo 24:33 y 34). Cuando èsto termine de suceder… entonces el fin viene. ¿Pero què fin viene? Lo veremos en otro mensaje.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




miércoles, 27 de septiembre de 2017

¡Tan sòlo es el principio!


“Principios de dolores son èstos”.
(Marcos 13:8).

Se levantarà nación contra nación; reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares: hambres y alborotos… Pero, èsto, es tan sòlo “El principio de dolores” (Palabras de Cristo hablando del final de los tiempos). Y en Lucas agrega en 21:11: “Y habrá TERROR y grandes señales en los cielos”.

Si volvemos atrás 40 dìas en la historia a partir de hoy, 27 de septiembre de 2017, los titulares de los diarios mundiales eran èstos: “Huracanes Katia, Irma y Josè se acercan a las islas del Caribe, Mèxico y Miami con posible gran destrucciòn”; ”Islas del Caribe destrozadas y Houston inundado”; “Fuerte terremoto en Mèxico”; “Estados Unidos y Japon envían tropas marítimas a Corea del Norte”; “India, Bangladesh y Nepal sufren inundaciones por los Monzones”; “Segùn la OMM, 2017 serà un año aùn màs caluroso que 2016 que ha sido el màs caluroso en los últimos 56 años”, etc. etc. En èstos lugares “todos” están clamando a Dios por ayuda, lo cuàl es excelente, pero, lastimosamente, asì somos la raza humana, no buscamos a Dios sino hasta que estamos en situaciones de peligro o riesgo. Aùn asì, èl nos quiere escuchar ¡busquémosle! Pero debemos entender algo, especialmente si alguien dentro de la Iglesia nos habla de “prosperidad”, y de que, “declaremos que lo mejor està por venir”. Nuestro Cristo profetizò: “Habrá terror y grandes señales en los cielos, pero esto es tan sòlo principio de dolores”. ¡Ya lo estamos viviendo… velemos porque nadie nos engañe.!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 26 de septiembre de 2017

Sed agradecidos (Concluciòn).


“Den gracias a Dios en toda situación”.
(1ª Tesalonicenses 5:16).

Dar gracias a Dios en todo y por todo, la escritura lo denomina “contentamiento”, y a Dios le agrada mucho que no importando nuestra situación, nuestro contorno, nuestras circunstancias, le estemos agradecidos.

El malagradecido: A menudo muerde la mano que le da de comer.

Diràn que nunca o casi nunca los ayudaste. Hablaràn todos tus errores o defectos para buscar simpatía para ellos mismos, sobre todo si las personas que lo escuchan lo pueden ayudar. La escritura dice: “Los tales son esclavos de sus propios apetitos, y con palabras suaves y lisonjeras engañan a los de corazòn ingenuo” (Romanos 16:18).

El malagradecido: Siempre recordarà la vez que no lo ayudaste.

Cada vez que tengan la oportunidad recordaràn para sì y para otros la única vez que no los ayudaste. Que según ellos les diste la espalda. Cristo nos diò un consejo: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16). 

Señor, lìbranos de ser malagradecidos con lo que tenemos y con lo que recibimos de otros, quizás para ellos eran las sobras… pero para nosotros eso lo era todo, gracias.  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 25 de septiembre de 2017

Sed agradecidos (Parte dos).


“Den gracias a Dios en toda situación”.
(1ª Tesalonicenses 5:16).

En el Instituto Bìblico se nos enseñò lo siguiente: “La gratitud quizás no nos meta al cielo, pero la falta de ella… seguro que no nos dejarà entrar”.

El malagradecido: Està constantemente esperando ayuda.

Se sienten con derecho a tu ayuda. Sienten que con tu ayuda solo les estàs devolviendo un favor que te hicieron algún dìa o alguna vez, y te lo viven recordando para hacerte sentir obligado a ayudarlos o culpable si no los ayudas. La escritura lo explica asì: “Que nadie busque sus propios intereses sino los del prójimo” (1ª Corintios 10:24). “Si alguno quiere ser mi discípulo, niéguese a sì mismo, tome su cruz y sígame” (Marcos 8:34).

El malagradecido: Su mundo gira alrededor de ellos y de nadie màs.

Cuando necesitan tu ayuda pretenden que dejes todo lo que estàs haciendo para correr y servirles. Aùn y cuando esa emergencia se deba a su irresponsabilidad o mala administración. La escritura nos enseña: “Si alguno no provee para los suyos, especialmente para los de su casa, es peor que un impìo” (1ª Timoteo 5:8).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 22 de septiembre de 2017

Sed agradecidos (Parte uno).


“Den gracias a Dios en toda situación”.
(1ª Tesalonicenses 5:16).

Hace unos días, una amiga nos hizo llegar por medios electrónicos un artículo acerca de los “malagradecidos”. Nos llamò mucho la atención las características que menciona acerca de èstas personas. Que nuestra lucha sea por NO ser asì.

El malagradecido: Siempre està en necesidad.

Siempre necesitan algún tipo de ayuda. Se mantienen en un estado de emergencia perpetuo. Su propósito es mantener un drama para solucionar sus problemas. Acerca de ellos la escritura dice: “El alma ociosa sufrirà hambre” (Proverbios 19:15).

El malagradecido: No tiene tiempo para determinadas personas.

Nunca toman la iniciativa de hacer algo por esa persona a no ser que les beneficie en algo a ellos mismos. La escritura los señala asì: “No hagan nada por egoísmo (Filipenses 2:3).              

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

“Allì estarè yo con ellos”. (Parte dos).


¡En donde dos o màs se reùnan!
(Mateo 18:20)

Los cuatro evangelios mencionan a un hombre llamado “Juan”, al que conocemos como “El Bautista” por el ministerio que desarrollò. Preguntas: ¿Cuàntas veces se menciona que Juan el Bautista estuvo en el templo, o mejor aùn, cuàntas veces ejerció su ministerio dentro del templo? ¡NINGUNA… en 89 capìtulos!

Cristo sanò al paralìtico de Betesda… en un “estanque” (Juan 5:2); Resucitò a Làzaro… en un “cementerio” (Juan 11:17); Resucitò al hijo único de una viuda…en la “puerta de entrada de la ciudad” (Lucas 7:12); Sanò al criado del centurión… a la “distancia” (Mateo 8:8); Sanò al paralìtico cargado por sus cuatro amigos… cuando lo bajaron por el techo de una “casa” (Marcos 2:4). Efectuó la multiplicación de los panes y los peces… en un “desierto” (Mateo 14:13 y 17); Proveyò la pesca milagrosa… en el “mar” de Tiberìades (Juan 21:1 y 6); Sin abrir la puerta o tirar la pared convenciò a Tomàs… en el “aposento alto -una casa-” en donde se reunían los apóstoles (Mateo 20:26); Le llevò la salvación a la mujer samaritana… en un “pozo” (Juan 4:2 y 6). Preguntamos: ¿A què sinagoga asistìa regularmente Cristo? ¿Cuàntas sinagogas fundò? ¿A què sinagoga aconsejaba a los recién convertidos que fueran? ¡A ninguna! Su “único” consejo fue siempre: ¡Ve… y no peques màs!  NO olvidemos: En “donde” dos o màs se reùnan en mi nombre… a allì estarè con ellos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.