viernes, 20 de abril de 2018

Los errores y sus consecuencias. (Conclusión).




“¿Quién puede discernir sus propios errores?”.
(Salmo 19:12).

Las acciones tienen… reacciones, o, si alguien prefiere: “Lo que sembramos, eso cosechamos”.


Roboam, recibe el requerimiento del pueblo para que sus cargas tributarias sean disminuidas, el consejo de los ancianos fue: “Trata al pueblo humanamente, y les agradarás, y ellos te servirán” (2ª. Crónicas 10:7); pero Roboam se deja llevar por el consejo de los más jóvenes, quienes recomiendan: “Diles que tu dedo más pequeño, es más fuerte que los lomos de tu padre y que añadirás carga a sus yugos” (verso 11). La incomodidad del pueblo fue evidente porque dice la escritura que la respuesta hacia Roboam fue tan “áspera” (verso 13) que hizo que la casa de David se alejara de Israel (verso 19). Toda acción tiene una reacción. Y, ¿Si lo vemos plasmado en grandes hombres de fe y en la historia?  Entonces, ¡No nos empeñemos en hacer lo mismo que hicieron los necios, sino copiemos a los de bien actuar! Moisés actuó con humildad y escuchó el consejo de alguien más anciano y lleno de Dios, y, como sabemos, su resultado fue tan favorable que aún hoy gozamos de ese fruto en la Iglesia. Roboam no quiso escuchar el consejo de los más ancianos, y el resultado fue que dividió al pueblo. La lección entonces quizás sea: “No permitamos que el orgullo o intereses ocultos nos impidan recibir un buen consejo o una enseñanza, especialmente si viene de alguien que tiene el apoyo de Dios”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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