“Eres tú maestro, y no conoces la ley”.
(Juan 3:10).
El Antiguo Pacto está “contenido” en el Antiguo
Testamento, pero hay libros que no caducaron en la cruz, lo que caducó,
insistimos, fue la Ley (contenida en los libros que escribió Moisés).
El punto es el siguiente: La cruz de Cristo sucedió al
final de los cuatro evangelios, lo que nos muestra que AUN Y CUANDO éstos estén
como inicio del Nuevo Testamento NO IMPLICA bajo ningún punto de vista que sean
(en su totalidad) parte del Nuevo Pacto (pues la cruz no había ocurrido por lo
tanto el Antiguo Pacto estaba aún vigente, por ello Cristo lo cumplía).
Entendemos entonces que el Nuevo Testamento (en su totalidad) no es sinónimo
JAMAS del Nuevo Pacto. Pues el Nuevo Pacto inicia con la Cruz que sucede, como
ya vimos, al final de los evangelios. Así, algunos maestros por desconocimiento
(esperamos sea eso) o por intereses personales (que fue y es catastrófico, vea
Mateo 23 completo) enseñan como ACTIVAS algunas de las leyes que ya CADUCARON
en el Antiguo Pacto, sólo porque las miran mencionadas en los cuatro evangelios
(Hebreos 8:13). Entendamos, entonces, que el Antiguo Testamento NO es sinónimo
del Antiguo Pacto… sólo lo contiene; y que El Nuevo Testamento tampoco es
sinónimo del Nuevo Pacto en su totalidad, pues los cuatro evangelios aunque son
mencionados, y están incluidos en el mismo, terminan con y en la cruz, que es
en donde realmente inicia el Nuevo Pacto o la Nueva Ley (la de la Gracia).
Nota: Debiéramos de ser como los de Berea,
investiguemos, estudiemos, no creamos NADA solamente porque lo dijo el líder o
el maestro (Hechos 17:11). No sea que cuando Cristo vuelva nos diga: ¿Eres tú
maestro y no conoces la ley?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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