“Y os dispersaré entre los pueblos”
(Deuteronomio 4:27).
Durante los 800 años posteriores a Cristo, TODO el
pueblo disperso de Israel (las 12 Tribus, Santiago 1:1), viven “masivamente” en
Arabia, Babilonia y Mesopotamia, pero:
Debido a la expansión de los pueblos, precisamente en
ese siglo 8 de nuestra era inicia un nuevo éxodo “minoritario” de israelitas
hacia Africa, que son denominados los “Beta-Israelitas” y los
“Bene-Israelitas”; pero a Europa, la emigración es “masiva” dividiéndose en dos
grandes grupos: “Los Ashkenazis” en Alemania y Francia; y “Los Sefarditas” en
España y Portugal, éstos emigrantes, tienen una peculiaridad con respecto al
sistema religioso de sus ancestros, ya no solamente vivian por la Torah, a la
cuál denominan “Talmud”, que representa la palabra escrita, sino además agregan
a sus enseñanzas lo que conocemos como “La Mishná”, que conlleva tradiciones,
costumbres e interpretaciones de las leyes (comprobable estudiando a los
Jázaros o Khazares). Así y allí, permanecen los seis siglos siguientes. Más
tarde, en el año 1492 para ser exactos, con el fin de evitar que los fieles
católicos fueran judaizados, los Reyes Católicos deciden por “Decreto” (Decreto
o Edicto de Granada) expulsar a los israelitas Sefardíes de su territorio, y,
conjuntamente con muchos de los israelitas residentes en el resto de Europa emigran
a América.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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