jueves, 12 de abril de 2018

¡De allí venimos! (Parte cuatro).




“Y os dispersaré entre los pueblos”
(Deuteronomio 4:27).

Durante los 800 años posteriores a Cristo, TODO el pueblo disperso de Israel (las 12 Tribus, Santiago 1:1), viven “masivamente” en Arabia, Babilonia y Mesopotamia, pero:

Debido a la expansión de los pueblos, precisamente en ese siglo 8 de nuestra era inicia un nuevo éxodo “minoritario” de israelitas hacia Africa, que son denominados los “Beta-Israelitas” y los “Bene-Israelitas”; pero a Europa, la emigración es “masiva” dividiéndose en dos grandes grupos: “Los Ashkenazis” en Alemania y Francia; y “Los Sefarditas” en España y Portugal, éstos emigrantes, tienen una peculiaridad con respecto al sistema religioso de sus ancestros, ya no solamente vivian por la Torah, a la cuál denominan “Talmud”, que representa la palabra escrita, sino además agregan a sus enseñanzas lo que conocemos como “La Mishná”, que conlleva tradiciones, costumbres e interpretaciones de las leyes (comprobable estudiando a los Jázaros o Khazares). Así y allí, permanecen los seis siglos siguientes. Más tarde, en el año 1492 para ser exactos, con el fin de evitar que los fieles católicos fueran judaizados, los Reyes Católicos deciden por “Decreto” (Decreto o Edicto de Granada) expulsar a los israelitas Sefardíes de su territorio, y, conjuntamente con muchos de los israelitas residentes en el resto de Europa emigran a América.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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